<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044</id><updated>2012-02-27T05:00:22.501-08:00</updated><title type='text'>F&amp;G Editores</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-3994955310014996122</id><published>2012-02-27T05:00:00.000-08:00</published><updated>2012-02-27T05:00:22.510-08:00</updated><title type='text'>“Guatemala: 60 años de historia económica (1944-2004)”. Prólogo por Juan Alberto Fuentes Knight</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-c8CsvVEwVJ8/T0t-JKVnt7I/AAAAAAAAAFc/OosUdgTbNG0/s1600/9789929587328.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-c8CsvVEwVJ8/T0t-JKVnt7I/AAAAAAAAAFc/OosUdgTbNG0/s320/9789929587328.jpg" width="228" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Este libro se inserta dentro del proceso de profunda reﬂexión y rigurosa siste­matización sobre la historia económica de Guatemala que ha llevado a cabo Alfredo Guerra-Borges desde hace muchos años. Representa la continuación de su libro &lt;i&gt;Guatemala, el largo camino a la modernidad (Su trayectoria, primera etapa, 1871-1944)&lt;/i&gt; y complementa el amplio abanico de publicaciones que ya ha realizado, las cuales no se limitan a la historia guatemalteca, sino que se extien­den a temas como los de la industrialización y la integración latinoamericana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Como en otras obras de Guerra-Borges, el libro se caracteriza por la fuerza con que expresa sus conclusiones, por la claridad con que explica sus argumentos, por la referencia a fuentes nacionales e internacionales clave, por el uso y no el abuso de las estadísticas, y por el estilo ameno y claro con que está escrito. Esto último merece destacarse, especialmente ante las diﬁcultades que encuentran para expresarse tantos técnicos o profesionales, lo cual incluso hace sospechar que se refugian en abigarrados discursos para disfrazar su ignorancia o presumir sus especializados conocimientos. Guerra-Borges es lo contrario: con un estilo contundente y preciso deja claras sus posiciones, sin caer ni en un abigarrado o aséptico lenguaje técnico, ni en el discurso panﬂetario basado en consignas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Este libro se distingue de otras obras de Guerra-Borges porque constituye una “historia vivida”, una historia paralela a la propia vida del autor, en la cual ha incidido de diferentes maneras. Es una historia que se nutre, además, de por lo menos tres ricas facetas personales de Alfredo Guerra-Borges: el joven político revolucionario plenamente identiﬁcado con la Revolución del 44, el econo­mista que apoyó y analizó a fondo el proceso de integración e industrialización del istmo desde la Secretaría de Integración Económica de Centroamericana (SIECA), y el académico maduro que desde el privilegiado espacio que le concede la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) amplía sus conocimientos, investigaciones y reﬂexiones sobre la historia y el destino económico de Guatemala y América Latina. En este libro, estas tres vetas se conjugan y contribuyen a una rica interpretación de nuestra historia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Aunque la iniciativa de elaborar este texto responde a una solicitud un tanto limitante de concentrarse en el desempeño de la economía guatemalteca, la faceta política de Guerra-Borges le permite introducir consideraciones sobre el poder, nacional e internacional, con lo cual enriquece el relato y su análisis de manera signiﬁcativa. Ello también lo conduce a no perder la perspectiva de lo que realmente es importante. Lo ilustra su aseveración, por ejemplo, de que “(…) la contribución de Arévalo y Árbenz fue sobre todo de orden político: respetar, alentar y garantizar los derechos de la inmensa mayoría campesina, obrera e indígena del país, &lt;i&gt;efectuar un auténtico vuelco histórico&lt;/i&gt;”. Desde enton­ces esa población ya no volvió a estar enmudecida e inmóvil, simplemente padeciendo. No obstante los abrumadores períodos de represión que ha so­portado, la presencia de las mayorías inconformes nadie la puede negar. Fue una conquista para siempre. Aquellos que por primera vez fueron tratados con dignidad como ciudadanos ya nunca quisieron renunciar a su condición huma­na”. (Énfasis en la cita original). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;La faceta del economista que favorece la integración centroamericana se mani­ﬁesta en un conocimiento detallado de lo que ha sido la integración económica de la región, desde sus “años de oro” en la década de los sesenta hasta las etapas más recientes en que se plantea una auténtica unión aduanera que, de lograrse, convertiría a Centroamérica, de acuerdo con Guerra-Borges, en “la primera región en el Hemisferio Occidental que haya alcanzado este nivel de profundización de la integración económica regional”. Las consideraciones sobre el tema de la integración incluyen desde la interconexión eléctrica hasta el Plan Puebla-Panamá, lo cual pone de maniﬁesto el extenso conocimiento del autor sobre lo más importante e, incluso, sobre lo que podría caliﬁ carse como los vericuetos institucionales de este proceso. No es casualidad que el epílogo del libro incluya, aparte de la consideración sobre el tema agrario, reﬂ exiones sobre tres aspectos vinculados con la integración futura: la unión aduanera, un acuerdo comercial con la Unión Europea y la integración con Estados Unidos, que Guerra-Borges plantea de manera irónica como “el sueño de algunos”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Pero hay dos temas álgidos cuyo rico análisis surge tanto de la faceta de in­vestigador académico de Guerra-Borges, como de sus capacidades como economista guatemalteco y su conocimiento sobre las realidades del poder, realidades que conoció tan de cerca a temprana edad. Se trata del tema fiscal y el tema agrario. En relación al primero, nos hace ver cómo se ha combinado el eterno rechazo empresarial a las reformas ﬁscales con la igualmente eterna búsqueda de exoneraciones en esta misma materia. Ello constituye las “dos caras de la historia ﬁscal” guatemalteca. A lo anterior se agrega una persistente evasión ﬁscal. Guerra-Borges lo resume así: “lo que se ha propuesto se rechaza y lo que se ha aceptado se evade”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;En este contexto, resulta sugerente su referencia a la teoría de juegos en el ámbito ﬁscal: “la estrategia superior, denominada ‘ojo por ojo’, consiste en que un jugador coopera hasta que es engañado por el rival, en cuyo caso reacciona castigando a este rival. De lo anterior se concluye que en Guate­mala el Estado ha seguido una estrategia equivocada pues ha cooperado todo el tiempo con las cámaras empresariales sin obtener de éstas la cooperación que el Estado espera recibir en contrapartida. Por tanto, la evaluación ﬁ nal puede resumirse en una observación que debemos a Nowak, ‘cuando uno de los jugadores decide cooperar siempre, la mejor estrategia para el otro jugador será siempre no cooperar’”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM3" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;El análisis que hace Guerra-Borges sobre el tema agrario es especialmente rico y constituye uno de los aspectos mejor logrados del libro. No sorprende que el último asunto que ocupa al epílogo sea, precisamente, “la cuestión agraria cincuenta años después”. Se destaca la evaluación de los alcances de la reforma agraria impulsada por el gobierno de Árbenz e interrumpida por el de Castillo Armas, así como su atención al proceso de devolución de tierras –tema ex­trañamente poco investigado, como señala Guerra-Borges– y lo que fueron propuestas posteriores que no tenían ninguna relación con la realidad, por lo cual el autor las caliﬁca como propuestas propias de “paraísos, no imaginados ni por los socialistas utópicos del siglo XIX”. Queda muy clara esta evasión de la realidad de casi todos los esfuerzos de desarrollo, transformación o reforma agraria en las décadas posteriores. Pero, simultáneamente, avanza un proceso de diversiﬁcación agrícola durante la década de los años sesenta, cuando des­taca el crecimiento del cultivo del algodón, de la producción de carne, café, banano y caña de azúcar, lo cual Guerra-Borges describe y evalúa haciendo gala de una combinación de gran capacidad analítica, manejo estadístico y conoci­miento concreto, que es un verdadero ejemplo de análisis para los economistas de las nuevas generaciones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="CM1" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;El libro tiene mucho más, incluyendo la consideración de procesos más recien­tes como el desarrollo ﬁnanciero, las remesas y el desarrollo de los servicios, así como el análisis del costo del conﬂ icto armado interno. Todos estos son temas que ameritan ser conocidos por los guatemaltecos y guatemaltecas preocupa­dos por su país. De allí que se justiﬁque leer este libro para conocerlos y para compartir el rico proceso de reﬂexión que nos invita a realizar Alfredo Guerra-Borges, distinguido político, economista y académico guatemalteco. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%; margin-left: 214.9pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="line-height: 150%; margin-left: 214.9pt;"&gt;&lt;span style="color: windowtext; font-family: Verdana; font-size: 10.0pt;"&gt;Juan Alberto Fuentes Knight &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-3994955310014996122?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/3994955310014996122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/guatemala-60-anos-de-historia-economica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/3994955310014996122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/3994955310014996122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/guatemala-60-anos-de-historia-economica.html' title='“Guatemala: 60 años de historia económica (1944-2004)”. Prólogo por Juan Alberto Fuentes Knight'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-c8CsvVEwVJ8/T0t-JKVnt7I/AAAAAAAAAFc/OosUdgTbNG0/s72-c/9789929587328.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-572707278741457869</id><published>2012-02-20T03:04:00.002-08:00</published><updated>2012-02-20T03:07:52.423-08:00</updated><title type='text'>"Viaje hacia la noche", por Vanessa Núñez Handal</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-g3arfO5bUWk/T0Ioqt6vjGI/AAAAAAAAAFU/2Idy2t4ZALs/s1600/Viaje-hacia-la-noche-FB.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-g3arfO5bUWk/T0Ioqt6vjGI/AAAAAAAAAFU/2Idy2t4ZALs/s320/Viaje-hacia-la-noche-FB.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;Al final de su vida, un hombre con una extraordinaria y profunda conciencia intenta hacer el balance de los acontecimientos que, como un rompecabezas, formaron su existencia. Una existencia marcada por la búsqueda del yo, del otro, del amor, de la necesidad de sentir y de la lucha por un mundo más justo. ¿Quién soy?, ¿qué soy?, ¿de dónde vengo?, son sólo algunas de las interrogantes que el protagonista busca responderse. Sin embargo, luego de una vida de dolorosos cuestionamientos, con gran frustración descubre que es imposible encontrar respuestas, pues éstas son sólo aparentes y pasajeras. Los hechos, las sensaciones y los sentimientos se han perdido para siempre. Incluso los más determinantes e intensos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;Aquella idea lo conduce a una nueva determinación, a la que poco a poco irá dando forma. Esta determinación también lo hará ir soltando los pocos vínculos que lo amarran al mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;La historia de su país y de un mundo convulsionado por ideologías, se entremezclan con los descubrimientos sexuales y amorosos del protagonista, sus luchas filosóficas y su afán por encontrar la palabra justa para expresarse. La turbulencia externa e interna se entremezclan con las reflexiones profundas e íntimas de un poeta que no logra conciliarse consigo mismo ni con el mundo, ni aún en sus últimos años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;Cargada de poesía, filosofía y psicología, esta novela de Marco Antonio Flores marca la madurez literaria y personal de uno de los poetas y narradores de mayor influencia en la literatura centroamericana. Con esta obra se define una nueva tendencia en las letras del istmo, que ya venían marcando un rumbo hacia la novela intimista que explicara el mundo desde el interior del ser humano, y olvidara sus ansias de una crítica social divorciada del ser individual. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;“Viaje hacia la noche” es un verdadero viaje hacia la oscuridad del ser humano que, pese a amar y ser amado, vive en soledad permanente. Esta novela nos embarca en un viaje sin retorno, a través del cual el lector no tendrá más remedio que evaluar su propia vida para concluir, quizá, que la existencia, al final de cuentas, no es más que una breve sin razón en la inmensidad del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif; line-height: 200%; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-size: small;"&gt;Vanessa Núñez Handal&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-572707278741457869?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/572707278741457869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/viaje-hacia-la-noche-por-vanessa-nunez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/572707278741457869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/572707278741457869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/viaje-hacia-la-noche-por-vanessa-nunez.html' title='&quot;Viaje hacia la noche&quot;, por Vanessa Núñez Handal'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-g3arfO5bUWk/T0Ioqt6vjGI/AAAAAAAAAFU/2Idy2t4ZALs/s72-c/Viaje-hacia-la-noche-FB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-6791554911335948280</id><published>2012-02-04T11:23:00.000-08:00</published><updated>2012-02-04T11:23:13.926-08:00</updated><title type='text'>“Bestiario del poder”, Contenido</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BXcgQqZDe3w/Ty2EoOAp6mI/AAAAAAAAAFM/LGimSYIGMFI/s1600/Bestiariodelpoder_portada.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-BXcgQqZDe3w/Ty2EoOAp6mI/AAAAAAAAAFM/LGimSYIGMFI/s320/Bestiariodelpoder_portada.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:AutoHyphenation/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Prólogo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Martín Rodríguez Pellecer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; font-style: normal; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. “Si no pensamos como país, seremos más pobres y a las puertas de un estallido social”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Entrevista con Marco García Noriega, presidente del Cacif, por Martín Rodríguez Pellecer&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; font-style: normal; mso-ansi-language: ES;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. “Es la primera vez que veo a los grupos tradicionales en segunda fila”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Entrevista con Edgar Gutiérrez, por Enrique Naveda&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;El turno de los conservadores&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Análisis por Martín Rodríguez Pellecer&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;4&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Otto Pérez. Por sus actos lo conocerás&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Enrique Naveda&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; font-style: normal; mso-ansi-language: ES;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;5&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;“Quiero que alguien me demuestre que hubo genocidio”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Entrevista con Otto Pérez Molina,  por Martín Rodríguez Pellecer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;6&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Las contradicciones de la vicepresidente Roxana Baldetti&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Ana Martínez de Zárate&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;7&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Alejandro Sinibaldi. El que maneja la plata&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Enrique Naveda&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;8&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Manuel Baldizón, el Berlusconi de Petén&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Luis Ángel Sas y Martín Rodríguez Pellecer&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;9&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Gustavo Alejos, el omnímodo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Enrique Naveda&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;10&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. La fiscal que movió el árbol&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Perfil, por Luis Ángel Sas&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; font-style: normal; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;;"&gt;11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. “Se renunció al impuesto a las telefónicas  a cambio de aportes a la campaña de Sandra Torres”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Entrevista con Juan Alberto Fuentes Knight, por Enrique Naveda&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;;"&gt;12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. Bienaventurados los bancos (porque de ellos será el Tesoro del Estado)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Reportaje, por Enrique Naveda&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES;"&gt;13&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. El tranquilo refugio gubernamental de Erwin Sperisen&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Reportaje, por Martín Rodríguez Pellecer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCNivel1"&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;;"&gt;14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;. El camino de los fantasmas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="TOCAutor"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Reportaje, por Martín Rodríguez Pellecer&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; font-style: normal; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-6791554911335948280?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/6791554911335948280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/bestiario-del-poder-contenido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6791554911335948280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6791554911335948280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/bestiario-del-poder-contenido.html' title='“Bestiario del poder”, Contenido'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-BXcgQqZDe3w/Ty2EoOAp6mI/AAAAAAAAAFM/LGimSYIGMFI/s72-c/Bestiariodelpoder_portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-2797634544366088430</id><published>2012-02-04T11:16:00.000-08:00</published><updated>2012-02-04T11:16:45.865-08:00</updated><title type='text'>“Bestiario del poder”, Prólogo</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:AutoHyphenation/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-M5i7oUgmGDo/Ty2D3l_O0jI/AAAAAAAAAFE/hgeal5BKBds/s1600/Bestiariodelpoder_portada.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-M5i7oUgmGDo/Ty2D3l_O0jI/AAAAAAAAAFE/hgeal5BKBds/s320/Bestiariodelpoder_portada.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Estilo2" style="mso-list: none; tab-stops: 36.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Estilo2"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Estilo2"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Italicas"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;Plaza Pública&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;es un sueño de periodistas de a pie y de ciu­dadanos. De una generación que heredó un país con libertad de expresión y una prensa que en &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;25&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; años&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;perdió el miedo a los políticos y los militares. Pero tam­bién una generación con una deuda periodística en cuanto a la complejidad, los matices y la fiscalización de todos los poderes de la sociedad, públicos, privados y ciudadanos.&lt;/div&gt;&lt;div class="Estilo2" style="mso-list: none; tab-stops: 36.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Invitados y auspiciados por la Universidad Rafael Lan­dívar para hacer un periodismo de profundidad, fundamos un medio &lt;span class="Italicas"&gt;on line&lt;/span&gt;, independiente, comprome­tido con la democracia, los derechos humanos y la bús­queda de la verdad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Italicas"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Plaza Pública&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt; no pretende hacer un periodismo he­roico y con aspiraciones de infalibilidad. Más bien un periodismo básico, bien hecho, que cuenta las co­sas que puede comprobar, las contextualiza y, sobre to­do, las llama por su nombre. A esto añadimos rigor, ca­lidad y mucho trabajo. En este año que ha transcurri­do desde nuestro lanzamiento el &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;22&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; de febrero de &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, hemos dividido nuestra atención en tres inters­ticios: la relación entre la política y la economía, en es­pecial con las élites; la relación entre la política y el cri­men organizado; y los temas sociales, incómodos, de subalternos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Este &lt;i&gt;&lt;span class="Italicas"&gt;Bestiario del poder&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, primer libro de una serie con F&amp;amp;G Editores, recoge el conjunto de temas sobre la política dura y alegre, perfiles de cinco de los polí­ticos más poderosos en &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, de los cuales en &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;2012&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; tres gobernarán desde el Ejecutivo, otro desde el te­léfono en el Congreso y uno más desde las sombras, o desde oficinas empresariales. Otro perfil es de una fis­cal que, con sus maneras suaves y su perseverancia se enfrenta, ella sí, a algo de lo más oscuro de nuestro pre­sente y de la historia de Guatemala. Junto a los seis perfiles hay cuatro entrevistas sobre cuestiones me­dulares del poder, un análisis y dos relatos perio­dísticos; uno que cuenta cómo la élite y el Estado logran resguardar a uno de los suyos cuando es per­seguido por la justicia del mismo Estado; y otro que na­rra las aventuras para jugarle la vuelta al poder y con­seguir una filtración de cables diplomáticos es­tadounidenses: WikiLeaks.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;En este libro hay cuatro firmas, pero en realidad de­berían ser decenas. De los fundadores, de los que cre­yeron en &lt;i&gt;&lt;span class="Italicas"&gt;Plaza Pública&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; cuando era sólo un proyecto bo­nito e idealista, de quienes dan todo de sí desde el área administrativa, del grupo de columnistas, de los ar­tistas, de un equipo periodístico que promedia &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;27&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; años y en densidad es uno de los mejores de América La­tina, del Consejo Editorial, de la Universidad Rafael Lan­dívar, nuestros amables y pacientes lectores, pero sobre todo de nuestros queridos y queridas que reciben me­nos tiempo de nosotros por este oficio de periodista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Lo hemos llamado &lt;i&gt;&lt;span class="Italicas"&gt;Bestiario del poder&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; por ambas acep­ciones y las que puedan nacer de estos relatos. Por­que muchos de nuestros personajes (y de sus au­tores) son a la vez bestiarios y bestias en medio de la política, que es un arte real y fantástico en el que ca­minan personajes de saco, corbata y negocios hombro a hombro con sus bestias, propias y ajenas, con el mis­mo paraguas en esta lluvia de espejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Texto" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Texto" style="line-height: 150%; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Martín Rodríguez Pellecer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Texto" style="line-height: 150%; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"&gt;Director de Plaza Pública&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Ciudad de Guatemala / Kayalá, &lt;br /&gt;Centroamérica, febrero de &lt;span class="Nmeros"&gt;&lt;span style="mso-ascii-font-family: Verdana; mso-hansi-font-family: Verdana;"&gt;2012&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-2797634544366088430?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/2797634544366088430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/bestiario-del-poder-prologo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/2797634544366088430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/2797634544366088430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/02/bestiario-del-poder-prologo.html' title='“Bestiario del poder”, Prólogo'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-M5i7oUgmGDo/Ty2D3l_O0jI/AAAAAAAAAFE/hgeal5BKBds/s72-c/Bestiariodelpoder_portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-2976266856978457500</id><published>2012-01-29T05:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-29T05:25:53.835-08:00</updated><title type='text'>Viaje hacia la noche (fragmento), Marco Antonio Flores</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7ELDdVWDpr0/TyVIz1K43-I/AAAAAAAAAE0/sPh32xObg_0/s1600/06-Viaje-hacia-la-noche.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-7ELDdVWDpr0/TyVIz1K43-I/AAAAAAAAAE0/sPh32xObg_0/s320/06-Viaje-hacia-la-noche.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado está ligado a uno por la nostalgia. Quien no tiene nostalgia no redescubre su pasado. A lo su­mo tiene destellos de recuerdos que no le produ­cen ningún remordimiento o emoción. Es como si pa­saran por su cabeza ráfagas de un tiempo conoci­do pero inatrapable. La nostalgia afinca en el pasado, ha­ce volver a él, revivir lo que la vida ha dado en su transcurso. Es entonces que se comienza a reme­morar, a hacer los recuentos, a recrear y desmenuzar co­mo con bisturí ciertos detalles que han quedado co­mo modélicos en nuestra experiencia. La memoria es el cuenco de la vida, las manos calurosas que la alientan cuando ésta empieza a marcharse. Y su mejor nido es el amor no las ideas. Las ideas confor­man a las sociedades pero lo que finca al hombre en la vida, a ese hombre individual, intrascendente y anónimo, es el amor.&lt;br /&gt;A mis cuatro años creí amar a dos personas. No sé si entonces sabía amar o simplemente los cuerpos y las voces de aquellas dos mujeres me servían para des­pertar en mí algo desconocido que me producía nerviosismo, descontrol y un calor físico que me causaba satisfacción y bienestar. Aquellas dos mu­jeres fueron mi tía más joven y mi primera maestra. A mi madre no sentía amarla. Era como si ella estu­viera ahí por una imposición de la vida y que por lo tanto me fuera necesaria para vivir, y que su obli­gación fuera darme todo lo que yo necesitaba para exis­tir. Era algo instintivo, animal, intransferible. Mi ma­dre era como mi aire para respirar, pero no podía sen­tir por ella lo que sentía por mi tía.&lt;br /&gt;A mi tía la observaba, la taladraba con una mira­da oblicua que ocultaba desde entonces sin saber por qué. Le buscaba los senos que me atraían, los te­nía rotundos. Buscaba encontrar sus grandes ojos con los míos. Ella no parecía que reparara en mi exis­tir. Buscaba estar atrás para contemplarle las her­mosas nalgas sin saber por qué. Era morena, con el pelo rizado y tenía para entonces diecisiete años y asistía al colegio. Como vivíamos muy lejos del cen­tro de la ciudad era la primera que se levantaba a bañar. Así que escogí una mañana particularmente os­cura y fría y cuando oí que entró al baño salí su­brepticiamente de mi cuarto, vigilando que mi madre no estuviera levantada aún: el caserón aquel, que había mandado a construir mi abuela era encallejo­nado. A los costados de un largo pasillo estaban las ha­bitaciones y enfrente un inmenso baño con una enor­me artesa. Esperé oír el sonido de la regadera y, silenciosamente accioné la chapa y entreabrí la puerta un tantito, solo para que pudiera entrar mi mi­rada. Estaba de frente a mí, en medio de la bañera, to­talmente desnuda. Su cabeza y su rostro totalmente en­jabonados, así que no podía abrir los ojos. El estu­por me paralizó; sus muslos eran redondos y carno­sos, sus pechos ornados por dos pezones erectos y du­ros, y en medio de las dos piernas una grupa ve­lluda, inmensa y negra. Sentí que un calor me subía del bajo vientre y un intenso deseo de acariciar aquella grupa y besarla. No sé cuánto tiempo duró aquella contemplación y aquel calor que me llenó el cuerpo completamente. Cuando vine a sentir esta­ba metido, arropado, en mi cama, temblando y llo­rando, pero de felicidad.&lt;br /&gt;Aquel amor me duró hasta los doce o trece años. Pa­ra entonces vivíamos en otro palacete construido por mi abuela. En el segundo nivel había sólo tres dor­mitorios, un balcón que daba a la calle y un pequeño cuarto que servía de estudio. Los dormito­rios los ocupábamos mi abuela, mi tía y yo. Es decir, la nobleza de la familia. Cuando yo estaba solo en aquellos dominios iba al cuarto de mi tía y esculcaba su ropa. Cuando encontraba sus calzones me los pe­gaba a la nariz y los olía con fruición, luego me mas­turbaba con ellos. Sin embargo, para entonces, ya no la amaba, sólo la deseaba intensamente. Pero ade­más, me había convertido en su chaperón. Mi abuela había dispuesto que a sus veintiséis años había que mantener sobre ella una vigilancia extre­ma, así que cuando conseguía salir con un mucha­cho yo tenía que actuar como el perro policía y trans­mitir el informe al volver. Así que mi vida se trans­formó en la de un rascabuchador, como dicen los cubanos, o un voyeur, como dicen los franceses.&lt;br /&gt;Para entonces yo había pasado por la etapa de la masturbación y había ido donde las putas a mi iniciación sexual. A los once años un grupo de faci­nerosos de una pandilla callejera, a la que yo per­tenecía, me habían enseñado los movimientos que uno debería hacer sobre la mujer. Luego, sin decirme agua va, me llevaron a la línea del ferrocarril, que era la zona más reconocida de prostitutas, y me en­camaron con la Ángela, que era la desvirgadora por an­tonomasia de niños púberes y babosos como yo. Luego agarré aviada y me iba solo a aquel sitio. A la Ángela le encantaba encamarse con aquel vicioso púber.&lt;br /&gt;Así que cuando me tocó ser el cuije de mi tía, ya nada me impresionaba. Íbamos con sus novios a un lugar en el que había piscina y estaba distan­­te del centro de la ciudad. El Molino se llamaba. Era una zona arbolada y llena de colinas y, en el centro, abajo, un par de grandes albercas. Como nun­ca aprendí a nadar me la pasaba en el restauran­te co­miendo golosinas. Los novios de mi tía eran esplén­didos y yo me aprovechaba. Ellos se metían en las zo­nas boscosas. Cuando calculaba que la función ha­bía comenzado, me iba siguiendo la ruta por la que los había visto perderse. Me gozaba toda la fun­ción. Cuando se preparaban para regresar corría al res­taurante. En la noche, al volver a la casa, en cuya puerta, invariablemente estaba parada mi abuela esperando furiosa y dispuesta a los vergazos, yo ya iba aleccionado y comprado. Mi abuela nunca supo nada.&lt;br /&gt;Mi otro amor, a los cuatro años, fue mi primera maestra. Ella era diferente, delgadita, con el pelo la­cio, los labios delgados y las nalgas paches. No sé por qué la amaba. No me producía ningún calor en el bajo vientre. No me atraían sus chiches ni sus nalgas. Me atraía su voz y lo que decía. Cómo hil­vanaba las palabras. Su voz era cálida y cariñosa. Sus gestos suaves y cadenciosos. Me obsesionaba lo que decía y cómo lo decía. Y las fotografías que nos mos­traba y explicaba. Tampoco me enseñó a leer. Cuando llegué al kindergarten, porque mi madre te­nía que deshacerse de mí y no podía dejarme solo en aquel inmenso caserón a cuyo alrededor había bos­ques en los que me perdía diariamente, yo ya sabía leer.&lt;br /&gt;No sé en qué momento y por qué, comencé a leer a los cuatro años. No recuerdo método ni casti­gos ni exigencias a la que todos los niños se ven pre­sionados por los padres para que aprendan algo. Mi madre no se preocupaba por esos detalles. Ella se pasaba todo el tiempo pendiente del supuesto re­greso de mi padre, que nos abandonó. Por esa ra­zón mi abuela nos había recogido e internado en aquel caserón distante de la ciudad. Era como una prisión. Aquel hombre nunca regresó. Volvió esporá­dicamente para embarazarla un par de veces más, y desapareció tan fugazmente como había llegado. Fue ella la que me enseñó, sin quererlo, como puede ser de fuerte, de intenso, de sacrificado, el amor; lo amó toda su vida. No le importó su abandono, ni su de­sentenderse de nuestra existencia, ni su egoísmo ni sus desprecios. Lo amó hasta su muerte, cuando lo asesinaron muchos años después. Ella, para en­tonces tenía 55 años y peinaba canas. Sin embargo, cuando llevaron el cadáver acribillado de aquel hom­bre egoísta, criminal, mujeriego y desobligado al cementerio, encerrado en una caja, ninguna de las mujeres con las que tuvo 20 hijos llegó. Sólo mi madre, quien, cuando la caja quedó encerrada detrás de las paredes del nicho de ladrillo, se quitó la man­tilla con la que iba a la iglesia, suspiró y atinó a decir: “al fin descansé”. No era él el que había des­cansado, era ella la que al fin se desembarazaba de aquel amor que cargó y le pesó durante toda su vida.&lt;br /&gt;Así que la obsesión que me ligaba amorosamen­te a mi maestra era las palabras y las imágenes. Ambas me habrían de acompañar toda la vida. Y es que con las palabras conocemos el mundo que habi­tamos. Son el sustento de nuestro conocimiento. Con ellas podemos decir y saber lo que significan el odio y el amor. Y no es que yo a los cuatro años me hu­biera prendado de las palabras por esto; a esa edad no sabía aún darle nombre a los sentimientos que me afloraban descontrolados. Pero por alguna secre­ta intuición sabía que con ellas podía explicar todos esos sentimientos que me llenaban y a los que no podía, aún, darles nombre, ni contenido ni signifi­cado.&lt;br /&gt;La imagen del cuerpo desnudo de mi tía me acompañó muchos años. El cuerpo de la prostituta a mis once años, nunca lo vi; sólo se levantaba la fal­da, se echaba en el camastrón y me ordenaba ac­cionar. Pero un par de años después me enfrenté al deterioro de un cuerpo femenino. Sucedió que en el segundo nivel donde había tres dormitorios habi­tados por mi tía, su madre y yo, su nieto, me tocó el que estaba vecino al de mi abuela. La puerta de mi habitación estaba condenada con llave, así que pa­ra salir tenía que pasar por las demás habitaciones y cruzar por la de mi tía. Nunca supe por qué. Allá lejos recuerdo que aducían medidas de seguridad. Así que por las noches yo era prácticamente un pri­sionero y para satisfacer una necesidad debía pasar por todos los cuartos. Me contenía y trataba de aguantarme hasta la mañana. Pero esas retenciones me quitaban el sueño. Así que cuando mi abuela se dis­ponía a prepararse para dormir, ya muy noche, yo estaba despierto. La puerta entre su dormitorio y el mío la dejaba entreabierta. Me volteaba hacia el rin­cón para que la luz de su cuarto no me molestara. Pero un día volteé hacia la luz que pasaba por la abertura y, como cosa extraña, el espejo de su ar­mario estaba en una posición que me permitía obser­var sus movimientos. Y aquí nace una duda que se ha mantenido viva durante más de cincuenta años. ¿Sabía ella esto? ¿Lo hacía a propósito? ¿Por qué, qué pretendía? ¿Excitarme? Aún ahora no lo sé, y tampo­co me atrevo a especular más a fondo. A pesar de que ella era una hombreriega y para entonces tenía cin­cuenta y cuatro años y no tenía hombre. Su histo­ria sentimental era de atropellos, pero cometidos por ella. El padre de sus primeros hijos, mi abuelo, fue un mexicano medio atravesado al que le gustaba la tim­ba, la cantina y el lenocinio, y que un buen día, sin desearlo ni esperarlo, se vio con todo y tepalcates en las cuatro esquinas de la calle porque mi abuela (que se había conseguido otro) lo mandó, en medio de una golpiza, a la mierda. Luego le dio casa y co­mida y cama al siguiente, padre de mi tía, la más jo­ven, que resultó ser un bandolero y que a cada pen­­dencia sacaba el cuchillo amenazante. La doña se aguantó tantito, pero cuando descubrió que el de­­lincuente le robaba no pudo más y contrató un par de matones que dejaron al padrote hecho un santocristo y no tuvo más que olvidarse de la buena vi­da. Para entonces mi abuela sólo tenía una casa que había pagado por abonos y que, en una ocasión, había tenido que devolver porque los cacos la asalta­ron y le robaron los ahorros que tenía para el pago de su casa. Pero como era una mujer de un carácter in­domeñable, juntó y juntó dinero y la recuperó. Pero para aquellos años vino la guerra mundial, la de Hitler, y ella se aconchabó con los judíos que le da­ban telas para vender. Se repasó un par y entró de lleno al negocio del contrabando. Aquellos seño­res judíos que tenían grandes almacenes estaban de lleno en el negocio del contrabando. Incluso contra­bandeaban productos alemanes, nazis, pues, mien­tras a sus contlaplaches les partían la madre en Eu­ropa ellos se enriquecían con los productos de la in­dustria nazi. Mi abuela era la encargada de vender mucha de aquella mercadería. Recuerdo que al fon­do de la casa quedaba la bodega, y en una ocasión ésta se llenó hasta el techo de trastos de peltre ale­mán. De ella se podía esperar cualquier cosa. Así que a la noche siguiente me puse avispado para ver cuál era el resultado del espejo y la puerta entre­abierta. La sorpresa fue mayúscula. De pronto vi aparecer a mi abuela en el espejo y muy distendida, como quien no quiere la cosa, se comenzó a desnu­dar. Inmediatamente se me paró. La ceremonia no era fácil. Se quitó el vestido, luego la combinación y quedó en armadura: se gastaba una faja con balle­nas de hierro que comenzaba debajo de las chiches las que le levantaba, y terminaba casi tapándole el sexo. Aquel cuerpo era falso, estaba encorsetado por una coraza que era para engañar babosos. No atina­ba a imaginar cómo se había colocado tal aparato. So­bre todo cuando comenzó a quitárselo. Con difi­cultad desató el nudo a su espalda y fue desanudan­do las correas. Cuando terminó respiró aliviada, aventó por allá su cárcel diaria y se vino el derrum­be: las chiches, que ya no protegía el brasier que se ha­bía quitado de antemano, se le vinieron hasta el om­bligo. Luego el desencanto total: el vientre y las lonjas de la cintura ya libres de la tortura buscaron su camino natural. Por la fuerza de la gravedad se de­rrumbaron. Al unísono mi verga se tornó flácida. To­da una tragedia griega. Cerré los ojos y me volteé ha­cia la pared jurando que jamás volvería a meter mi mirada por aquella puerta entreabierta. A raíz de aquella aventura, desde entonces, cada vez que miro una gorda el pene se me hace un colocho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-2976266856978457500?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/2976266856978457500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/viaje-hacia-la-noche-fragmento-marco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/2976266856978457500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/2976266856978457500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/viaje-hacia-la-noche-fragmento-marco.html' title='Viaje hacia la noche (fragmento), Marco Antonio Flores'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-7ELDdVWDpr0/TyVIz1K43-I/AAAAAAAAAE0/sPh32xObg_0/s72-c/06-Viaje-hacia-la-noche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-4147829334638261993</id><published>2012-01-12T07:20:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T07:20:38.351-08:00</updated><title type='text'>¿Vamos por un país de lectores?</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endi--&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Desde su primera edición la Feria Internacional del Libro en Guatemala tuvo como lema “Vamos por un país de lectores”. Sin ser muy original, es un lema común a diversas ferias en otros países, sí lograba reflejar lo que podría ser una meta común para todos los que de una u otra forma se relacionan con el libro. Autores, editores, libreros, bibliotecarios y lectores soñamos con hacer de Guatemala un país de lectores. Seguramente por ello es que, a pesar de que muy lentamente, el lema empezó a ser expresado por personas distintas a los organizadores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En el &lt;i&gt;Siglo21&lt;/i&gt; del lunes 9 de enero, la próxima ministra de Educación, Cinthya del Águila, expresa que una de sus prioriades será la promoción de la lectura y las bibliotecas. Dice: “Queremos hacer de Guatemala un país de lectores, que gocen, que sueñen con la lectura.” Ello sucede al inicio del año en que los organizadores de Filgua parece ser que se aburrieron de ir por un país de lectores y ahora tienen una meta mucho más corta, el oxlajuj b’aqtun, diciembre del 2012. ¿Será que realmente creen que se terminará el mundo en diciembre de 2012 y no vale la pena tener objetivos de más largo plazo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Al margen de cuáles sean las miras de los organizadores de Filgua hay que señalar que resulta sumamente estimulante que una ministra de Educación le dé importancia a la lectura la importancia. Ojalá y pueda visualizar que la Feria Internacional del Libro en Guatemala puede ser un valioso instrumento para hacer de este país un país de lectores y se convierta en la aliada de la Feria dentro del gobierno; sobre todo cuando todo parece indicar que el ministro de Cultura no tiene ninguna intención de ir por ese camino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Durante los cuatro años del denostado gobierno de Álvaro Colom Caballeros por primera vez la Feria del Libro tuvo apoyo gubernamental. Y ese apoyo, es necesario decirlo, no se debió a los ministros de Cultura ni de Educación, sino al secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Ronaldo Robles. Ojalá su sucesora siga dando ese apoyo y entonces la Feria del Libro cuente con dos apoyos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Además de la Feria del Libro, la nueva ministra de Educación deberá tomar en cuenta que el desarrollo de la lectura y de bibliotecas escolares requiere de transparencia en las adquisiciones de libros por parte del gobierno. La cual debe empezar a partir de la selección de los títulos que se van a adquirir. De nada sirve que hagan licitaciones públicas de libros que se han seleccionado debajo de la mesa a partir de los contactos que algunos editores han cultivado en niveles medios del Mineduc. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Además de ello deberá tomar en cuenta que en Guatemala hay una rica y variada producción editorial, que en los últimos años, además, ha mejorado sustancialmente en terminos de calidad material de los libros que se producen. No es posible que las grandes compras de libros se realicen a casas editoriales españolas, colombianas y mexicanas. La lectura es un medio de transmisión de valores y construcción de identidad. De ahí que en sus adquisiciones de libros el Ministerio de Educación debería priorizar la literatura guatemalteca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ojalá las declaraciones de la futura ministra sean mucho más que simples declaraciones y que los organizadores de Filgua puedan presentarle una propuesta coherente para lograr su apoyo para la Feria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;También sería&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;muy grato que en los próximos cuatro años Filgua sea inaugurada por el presidente de la República; es una manera simbólica de decirle al país que la lectura importa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Raúl Figueroa Sarti&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-4147829334638261993?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/4147829334638261993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/vamos-por-un-pais-de-lectores.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4147829334638261993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4147829334638261993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/vamos-por-un-pais-de-lectores.html' title='¿Vamos por un país de lectores?'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-5282094911740506926</id><published>2012-01-09T19:32:00.000-08:00</published><updated>2012-01-09T19:32:48.637-08:00</updated><title type='text'>Un concurso viciado: el de cartel de Filgua 2012</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El 3 de enero &lt;i&gt;Siglo21&lt;/i&gt; publicó una nota en la cual informa sobre el lema de Filgua 2012 y también sobre el concurso de cartel convocado por la Gremial de Editores de la Cámara de Industria de Guatemala. Dice la nota de &lt;i&gt;Siglo21&lt;/i&gt; “...&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;los ganadores del primer lugar son los trabajos de Otto René Saravia Mejía y Elder Estuardo Diéguez, mientras que el cartel elaborado por Marcelo Ardón Bolaños, quien obtuvo mención honorífica,&amp;nbsp; será el que promocionará el evento,&amp;nbsp; pues, de acuerdo con el jurado, fue el que más se acercó al concepto de &lt;em&gt;Filgua 2012.”&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El que se premie parcialmente a dos afiches, pero el premio principal, que es la difusión del afiche, se le otorgue a un tercero no deja de ser algo insólito. Los dos diseñadores que recibieron el primer lugar en cierto modo fueron presionados a aceptar la decisión del jurado o quedar fuera de concurso. Cuanto a ellos se les informo de este raro fallo no se les dijo que sus afiches no se acercaban al “concepto de Filgua 2012”; la explicación fue ésta: “... El Jurado Calificador,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;definió efectuar un cartel con otras especificaciones para promocionar la feria, entre otras razones, porque hubo un empate en el resultado de la calificación más alta.” ¿Qué pasaría si en un concurso de belleza gana una señorita, pero quien se va a representar al país es otra porque es la que más se acerca al “concepto” del concurso? &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Luego de que se conoció la nota de prensa y de algunos cuestionamientos a dicha decisión en Facebook, la Gremial de Editores optó por quitar de su página de Internet las imágenes de los afiches ganadores y las menciones honoríficas.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18.0pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Es necesario anotar que el jurado calificador, miembros de la Junta Directiva de la Gremial de Editores, cometieron diversas violaciones a las bases de dicho concurso:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-left: 53.25pt; mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 53.25pt; text-indent: -35.25pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;a)&lt;span style="font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Compartir el premio. Las bases señalan claramente que el primer premio es único, dieron dos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-left: 53.25pt; mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 53.25pt; text-indent: -35.25pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;b)&lt;span style="font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El mismo artículo indica que el premio consiste en Q5000 quetzales y la “impresión del cartel”. No pueden no imprimir los carteles que resultaron ganadores.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-left: 53.25pt; mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 53.25pt; text-indent: -35.25pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;c)&lt;span style="font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; font-style: normal; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Violan sus propias bases al aceptar, e incluso premiar doblemente, a un concursante que participó con dos propuestas, cuando las bases indican claramente que cada concursante solo podrá participar con una propuesta. (El autor del cartel que según la nota de prensa será usado para difundir la feria obtuvo mención honorífica con otro cartel). No solo no debieron premiarlo, sino que su obligación era descalificarlo.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-left: 53.25pt; mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 53.25pt; text-indent: -35.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;d)&lt;span style="font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;A pesar de que las bases establecen que se darán dos menciones honoríficas dieron cuatro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;En conclusión: los trabajos presentados eran de tan alta calidad que el jurado tuvo que dividir el premio entre dos de ellos y además dar cuatro menciones honoríficas en lugar de las dos establecidas por las bases del concurso; pero a pesar de ello no eran lo suficientemente buenos para promocionar la feria, por lo que el jurado se vio en la necesidad de decidir que para ello se usaría un afiche que no es tan bueno como los anteriores, pero que se acerca más al “concepto de Filgua 2012”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;La Junta Directiva de la Gremial de Editores debe aceptar que se equivocó en sus decisiones relacionadas con el concurso de cartel para Filgua 2012 y rectificar su decisión: para la promoción de Filgua deberá usar los dos carteles a los que les dio el primer lugar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;Y para el futuro: las bases deberán indicar claramente que no pueden participar en el concurso empleados de la Gremial, ni sus familiares, ni familiares de los miembros de la Junta Directiva. Sería muy bueno, por otra parte, que en la próxima feria se deje de contratar a familiares de funcionarios y directivos. Eso se llama nepotismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 11pt;"&gt;Raúl Figueroa Sarti, enero de 2012&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-5282094911740506926?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/5282094911740506926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/un-concurso-viciado-el-de-cartel-de.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/5282094911740506926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/5282094911740506926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/un-concurso-viciado-el-de-cartel-de.html' title='Un concurso viciado: el de cartel de Filgua 2012'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-4364384993434140413</id><published>2012-01-04T18:31:00.000-08:00</published><updated>2012-01-04T18:34:15.524-08:00</updated><title type='text'>CON FRANCISCO PÉREZ DE ANTÓN, LA NOCHE DEL VIERNES 25 DE NOVIEMBRE DEL 2011, CUANDO ACEPTÓ EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA “MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS”, JL Perdomo Orellana</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Encomio” es una de esas inocentes palabras en idioma español que nacieron culpables y se quedaron circulando bajo sospecha el resto de sus días. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Encomio” es una palabra que en sí misma trae la autozancandilla de sinónimos y voces afines como “lisonja / zalamería / coba / requiebro / embeleco / carantoña / pelotilla / camelo / bombo / ditirambo / adulación”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Encomio”, peor aún, suena también a “reconcomio”, que equivale a “recelo / sospecha / prurito”…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Hoy no estamos aquí para encomios, ni mucho menos para reconcomios. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Tratándose de Francisco Pérez de Antón, hoy sólo podemos estar como estamos aquí: para elogiar y para enaltecer su vida y su obra desde todas las esquinas opuestas radicalmente a los recelos que infestan los saldos de la patria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Aunque… tampoco… Ni así las cuentas cuadran.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;¿Cómo y cuánto enaltecer a Francisco Pérez de Antón, si es su compañía de más de medio siglo la que continúa enalteciendo los 108 mil kilómetros cuadrados en los que estamos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;¿Cómo y cuánto elogiarle, si es él quien nos elogia con su cercanía sin callejones y con la atención que sigue dándonos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;A Mario Payeras, por ejemplo, en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Veinte plumas y un pincel&lt;/i&gt;, le dice: “intelectual revolucionario, poeta, narrador, dueño de una prosa de primer orden”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;De Enrique Gómez Carrillo, asevera: “superdotado prosista guatemalteco de vida romántica y viajera que ocupa un lugar privilegiado entre los grandes de nuestra lengua”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;A Siang Aguado de Seidner, le dice: “mujer renacentista, persona de múltiples intereses intelectuales y estéticos, una de las grandes humanistas del país, el Renacimiento es su filosofía y su cultura”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;De Méndez Vides, asegura que “uno desearía contar historias como él las cuenta, con esa fluidez de manantial y esa desenvoltura…”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;De María del Rosario Molina, establece: “ilustre Diana cazadora… benefactora de la lengua española… dignísima heredera de una heroica estirpe de académicos y escritores… Su arte es decir las cosas con arte. Y con muchísima gracia”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;De Amable Sánchez, indica: “cordial, purísima, canora, como el agua de su pozo, así es su enorme poesía”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;De Roberto González Goyri, añade: “es acaso uno de los artistas más completos que haya dado Guatemala en su historia. Artífice que a cada paso que daba, conseguía superar las cimas de su capacidad creadora, un gran artista, un gran hombre”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;A Rogelio Salazar de León le dijo “lector y escritor inteligente y culto”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Y de Gerardo Guinea Diez nos dijo que “pertenece a esa clase de narradores que se deleitan haciendo que el lector se muerda las uñas”, además de ser “un sesudo investigador del sentido oculto de las cosas, de los enigmas de la vida y de las creencias”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;¿Cómo elogiar a alguien como Francisco Pérez de Antón, que nos ha enaltecido de tal manera? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Quizá recordando a Gurdjieff para quien era claro que “Sólo puede ser llamado &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;notable&lt;/i&gt; el hombre que se distingue de los que lo rodean por los recursos de su espíritu y porque sabe contener las manifestaciones provenientes de su naturaleza, mostrándose al mismo tiempo justo e indulgente hacia las debilidades de los demás”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Quizá pensando, cada vez que lo veamos pasar: “Ahí viene Francisco Pérez de Antón… a su paso debería sonar siempre no la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Fanfarria para un hombre común&lt;/i&gt; de Emerson, Like &amp;amp; Palmer, sino la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Fanfarria para un hombre notable&lt;/i&gt;, compuesta por el maestro guatemalteco Joaquín Orellana o por la muchachada canadiense de Arcade Fire o por el maestro zaragozano Enrique Bunbury y sus Héroes del Silencio, para nada santos ni mucho menos inocentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Por vía de mientras” (como sigue diciendo el candor de nuestros campesinos) mejor trasladémonos a la sencillez de las pláticas directas y concluyamos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;M&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ARÍA&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; C&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ONSUELO&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; G&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;UTIÉRREZ&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;DE&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; P&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ÉREZ&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;DE&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; A&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;NTÓN&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;una de las mayores obras maestras a la que usted ha contribuido con su mirada y sus huellas digitales es la multicitada presencia guatemalteca de Francisco Pérez de Antón. Lo sabemos y se lo agradecemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;El lugar común sigue desgastándose al indicar que detrás de todo gran hombre&amp;nbsp; hay una gran mujer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Tratándose de usted hay que agregar de inmediato que a la par de un gran hombre como Francisco Pérez de Antón, ha habido una gran esposa, una gran mujer como usted, María Consuelo Gutiérrez de Pérez de Antón… aunque algunas amigas suyas nos dijeron la vez pasada que en realidad usted no ha estado a la par de él, sino que muchas veces ha ido adelante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Sólo faltaría agregar que, tratándose de un poeta y por añadidura de un humanista, contamos con la autorización de León Felipe para decir con él, con Joan Manuel Serrat y con ustedes, estirando un poco una de sus líneas y quitando otras:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ENCIDOS&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Por la manchega llanura&lt;br /&gt;se vuelve a ver la figura&lt;br /&gt;de Don Quijote pasar…&lt;br /&gt;Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,&lt;br /&gt;en horas de desaliento así te he visto pasar…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;y cuántas veces te grito: “Hazme un sitio en tu montura&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;y llévame a tu lugar…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Ponme a la grupa contigo, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;caballero del honor, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ponme a la grupa contigo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;y llévame a ser contigo &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;(…)&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Cuántas veces, Francisco Pérez de Antón, por esta infinita llanura de fintas, requiebros y culpas, a Don Quijote hemos visto pasar, seguir de largo, pero usted se ha quedado para decirnos desde el centro de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Hombre adentro&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“No hay día que no me hagan sentir culpable de alguna cosa. De comer mucho helado o de comer poco apio. De no ahorrar o de ser tacaño. De consumir en exceso o de no gastar en absoluto. De no tomar nunca el sol o de pasarme de tueste. De no contribuir a la conservación del mangle, usar demasiado papel o no gustarme el queso de cabra. Hace años que no fumo, pero no importa. Después de lo que me costó dejar el hábito, resulta que también hice mal en adquirirlo. Si no soy transgresor, soy cómplice. Y si no, presunto implicado. ¿Hay algo que el hombre común haga o deje de hacer hoy día que no esté mediatizado, fiscalizado o afeado por todo un ejército de improvisados jueces, organizaciones regañonas y grupos de presión con malas pulgas? El hombre contemporáneo es más libre y extravertido que ayer, pero también está sometido a toda suerte de torturadores que le acosan por deudas no contraídas y de las que nunca había sido consciente… Todos somos reos de algo. O todos responsables de todo. ¿Hay una hambruna en Ruanda? A ti se debe. ¿Los huracanes son hoy más numerosos? Tú tienes la culpa. ¿Tienes éxito en la vida? Alguien te hará sentir mal por ello. ¿No tienes éxito en la vida? Debería darte vergüenza”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Cuántas veces, Francisco Pérez de Antón, por esta infinita llanura de silencio, en horas de desaliento, a Don Quijote hemos visto seguir de largo, pero usted se ha quedado para indicarnos desde su &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Memorial de cocinas y batallas&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“El exceso de discreción o de modestia es a veces tan malo como el exceso de vanidad, pues el que calla otorga. Y si lo que se calla es una mentira que otros pretenden utilizar para hacer daño moral o material a otras personas, la discreción y la modestia no sólo se vuelven cómplices del que miente, sino, además, vergüenza de quien otorga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Aquél que más grita y más ensucia, y dice tener pruebas fehacientes, aquél que más escándalos provoca y más hace enrojecer de vergüenza a quienes sabemos que miente, aquél, en fin, que más apela a su honradez y a la justicia, ése es el impostor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Quien dice la verdad, en cambio, se ve forzado a recurrir a la ley, que es lenta y no siempre reivindica, y a esperar a que el tiempo le acabe redimiendo de la maledicencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Sólo los hechos y la reiterada repetición de la verdad devuelven a ésta su ropaje.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Cuántas veces, Francisco Pérez de Antón, por esta infinita llanura ardiendo en taimados inciensos a Don Quijote hemos visto seguir de largo, pero usted se ha quedado para advertirnos desde &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;El gato en la sacristía&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Si los obispos hubieran aplicado ayer siquiera una parte de la doctrina que hoy predican, y hubieran llevado a la práctica siglos atrás las propuestas que impulsan en éste, el mundo sería otro, no hay duda. Pero lo cierto es que la institución que hoy proclama la pobreza como virtud esencial del cristiano incurrió durante milenio y medio en una monstruosa acaparación de riqueza. Y ninguna manipulación de la historia ni ningún rasgamiento de vestiduras pueden ocultar ese sol con un dedo. Ahí está, por ejemplo, el testimonio visible de las aldeas y los pueblos de América y Europa. La mayoría de ellos no puede mostrar un edificio civil histórico digno de tal nombre, pero sí un templo descomunal que sobresale por encima de las humildes viviendas”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Cuántas veces, Francisco Pérez de Antón, por esta infinita llanura que la mayor parte del tiempo suena a llaves trucadas predispuestas para el despojo, Don Quijote ha seguido de largo pero uno de los protagonistas de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Los hijos del incienso y de la pólvora&lt;/i&gt; no se ha movido y sigue diciéndonos: “La historia no es una, sino muchas. Cada cual tiene una versión de lo acaecido, sea del tiempo pasado o del presente. Y todos aspiran a que se crea la suya y nada más que la suya. Para conseguirlo, tachan, borran, alteran, distorsionan, destruyen. Imagino que sabéis lo que es un palimpsesto, ¿sí?, uno de esos documentos en los que se raspa el texto anterior para escribir otro encima. Mientras el papel aguante, claro, y el pasado se olvide. La verdad histórica es siempre eso, hijo mío, un documento raspado y alterado”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Cuántas veces, Francisco Pérez de Antón, por esta infinita llanura donde una vez hubo una patria o quizá ni siquiera una vez la hubo, a Don Quijote hemos visto pasar de largo, pero uno de los protagonistas de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;El sueño de los justos&lt;/i&gt; ha ido y ha vuelto para emplazarnos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“Sacrificarse por los demás no causa dolor, sino júbilo… La mayor virtud del que salva no es pensar en sí mismo, sino en aquellos a quienes desea hacer felices. El pesar de los sueños no realizados, no es el peor de los pesares; lo es el de las cosas que no hicimos o el de las injusticias que se cometieron ante nuestros ojos sin haber hecho nada por evitarlas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;“…de la libertad, como del amor, rara vez se alcanza todo lo que se espera… No obstante, el amor verdadero, el que es zarza y a un tiempo espiga, deja siempre una huella imborrable. A veces una cicatriz, para qué engañarnos. Pero aun lacerado y vencido, el buen amor vuelve siempre, como la lluvia y los sueños de junio, para cercarnos con su nostalgia y herirnos con su dulzura.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;El amor, otra vez el amor, Francisco, el amor verdadero, para seguir usando o ya de plano saqueando sus palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Como decíamos antes los de antes, gracias de todo corazón a María Consuelo Gutiérrez de Pérez de Antón, porque cuando Francisco tuvo insomnio le propició el reposo del guerrero, un sueño benefactor y la orquestación de libros vivos. (Si para Juan Gabriel Vásquez “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Nostromo&lt;/i&gt; es la mejor novela sobre Latinoamérica jamás escrita fuera de la lengua española”, para nosotros, hasta el momento, las mejores novelas adentro del idioma español sobre esta región maravillosa y despiadada donde nos tocó nacer siguen saliendo de las recias huellas digitales de Francisco, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La guerra de los capinegros incluida&lt;/i&gt; junto a las que vienen en camino). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón al Tío Manuel, con quien Pérez de Antón aprendió a leer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón a Soto de Caso, Oviedo, España, porque como todas las Ítacas le dio lo que pudo y si no pudo darle más la culpa tampoco fue de ninguno de los dos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón a Jesús Chico García, en Artemis Edinter, por haber sido el primer editor de Francisco Pérez de Antón en Guatemala. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón a María del Carmen Deola de Girón, quien desde los sellos Alfaguara, Aguilar y Taurus continúa editando espléndidamente su obra siempre renovada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón a Raúl Figueroa Sarti, quien en F&amp;amp;G editores está por incluir una añeja obra suya. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de todo corazón a Gerardo Guinea Diez, por las batallas que libraron juntos en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Crónica&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias a cada una y a cada uno de ustedes, por estar aquí desafiando a esos batallones de sombras ominosas que en todo el mundo no encontraron mejor refugio que la zona 1.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Y gracias, por supuesto, perennes gracias a Francisco Pérez de Antón sin cuya presencia no estaríamos hoy aquí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los parisinos pueden preciarse de que deambulan por donde caminó Voltaire y caminó Montaigne.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los suizos tienen el dato exacto de las gradas que subió y bajó Elias Canetti. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los londinenses pueden preciarse de que ese río es el mismo que vieron Saki, Oscar Wilde, Connolly y Chesterton.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;A los estadounidenses les sobran los motivos porque por ahí pasaron Mark Twain, Hemingway y H.L. Mencken. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los noruegos saben que en esa esquina de Oslo vio hacia la derecha Knut Hamsun. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los vieneses saben que en ese café leía los periódicos Thomas Bernhard. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los alemanes saben que por ese puente cruzó Heinrich Böll. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los españoles han determinado con precisión que en ese cielo alguna vez se posó la mirada de Cervantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Los argentinos tienen la certeza de que allá se sentó Borges, escoltado por Bioy Casares… pero todo en tiempo pasado, como platicábamos ayer con el también maestro de maestros Felipe Valenzuela.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;En tiempo presente, en tiempo real, ahorita mismo, en este preciso instante, los guatemaltecos podemos preciarnos de que Francisco Pérez de Antón &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;está&lt;/i&gt; entre nosotros, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;sigue&lt;/i&gt; entre nosotros, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;es &lt;/i&gt;entre nosotros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;En este único sentido, nada tenemos que envidiarle a nadie ni a ningún otro lugar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;Gracias de nuevo, Paco, caríssimo Paco, ¡muchísimas gracias de todo corazón!&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-left: 141.6pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;JL P&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;ERDOMO&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; O&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;RELLANA&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-4364384993434140413?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/4364384993434140413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/normal-0-21-c-on-f-rancisco-p-erez-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4364384993434140413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4364384993434140413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2012/01/normal-0-21-c-on-f-rancisco-p-erez-de.html' title='CON FRANCISCO PÉREZ DE ANTÓN, LA NOCHE DEL VIERNES 25 DE NOVIEMBRE DEL 2011, CUANDO ACEPTÓ EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA “MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS”, JL Perdomo Orellana'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-681630858382302036</id><published>2011-12-13T03:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-13T03:22:26.347-08:00</updated><title type='text'>Denise Phe-Funchal, la condiscípula más actualizada de Saki (JL Perdomo Orellana)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-m6R6HYJ2MKU/Tuc1TQiVsZI/AAAAAAAAAEo/VuHZj7bG7mk/s1600/Buenasconstumbres1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-m6R6HYJ2MKU/Tuc1TQiVsZI/AAAAAAAAAEo/VuHZj7bG7mk/s320/Buenasconstumbres1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Para nadie es un secreto que si de hacer equilibrios perfectos en el vértigo de las curvas de Saki se trata, que si de volver a ver desde la mirada de Jane Austen es el asunto, que si de ubicar los espacios que Louise May Alcott delineó entre los&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;árboles se trata, que si de percibir el peso de los ritmos interiores va el asunto, muy bien podría postergarse la relectura de las páginas antologables de ellas y de él… para renovar la capacidad de sorprenderse en el azogue de las propuestas literarias justicieras de Denise Phé-Funchal, a quien por supuesto la crítica de libros al uso aún no coloca en la misma ventana que abrieron Alcott, Austen y sobre todo Saki, pero ya lo hará, sí que lo hará, sin que Denise tenga la menor necesidad de acudir al recurso del agente literario ni a las ofertas de fin de año ni a ningún tipo de secretos extemporáneos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;A su escritura los remito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;A &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Las flores&lt;/i&gt;, su primera novela, por ejemplo, o a &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Buenas costumbres&lt;/i&gt;, su primer libro de ¿cuentos?, su primer libro de piezas maestras para ser exactos, obras sinuosas como un alargado vaso de Absolut cayéndosele de las manos a Truman Capote mientras mira caminar a Marilyn Monroe por un muelle a esa hora insondable en que la noche ha llegado o ha llegado el amanecer, da lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;En la escritura de Denise alguien grita milagro y se deslava la conciencia, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;en espacios sin ángeles ni cielos sólo existe el regreso infinito, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la única libertad es alejarse unas ruedas de mamá, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;alguien te dice al oído acá no, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;debajo de la nostalgia hay temor, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;ayer es siempre tu cumpleaños, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la noche desborda las ventanas, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;¿qué están haciendo ahí unos pescadores calificados de asesinos de angustias?, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;un nuevo colibrí cuelga en el centro, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la saliva tiene colores, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;ya encontrarás el cebo perfecto, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;increíble pero cierto: la guía telefónica te sonríe aunque Dorothy Parker jamás te lo creería, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;en palabras no pronunciadas el ansia es rígida, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la eternidad de los insectos se hace la loca, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;entre cortes y recortes una flor quiere salir sin tu permiso, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la belleza debe ser moldeada por un jardinero o si dios con d baja nos bendice las semillas crecerán para ser jardineros, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;hay voces deshidratadas entre el polvo sublevado, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;en sábados eternos te conviertes en la compañera perfecta, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;la representación aún no termina, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;no hay que dudar de las buenas voluntades mucho menos de las buenas costumbres, que para eso están: para volver a los acantilados sin dejar huella, para reconfirmar que debes ser bella y arrancarte los vellos de la discordia pues la mirada del revendedor de carne mustia está a punto de sondear tu falda y qué tal si también te sondea la bragueta, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;igual que a Fernando Pessoa más te vale confiar en la matemática de los helados, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;¿a poco no te habías dado cuenta de que el alma está compuesta de uñas?, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;mejor guarda tus recuerdos en una caja de galletas sin fecha de caducidad, cúbrelos con recortes de periódico o dibujos o calcomanías, sobre todo con manías, la madre de familia, el padre de familia diciendo acá no, el tiro en la sien, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;bienvenidos al museo de las buenas costumbres, que para eso están las costumbres, los museos y quienes los visitan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;En pocas palabras y sin ningún secreto de por medio, bastará decir su insondable nombre para recordarle al mundo que la sutileza aún existe, que la condiscípula (no la discípula) más actualizada de Saki se llama Denise y que sus musicalidades suenan a Nathalie Merchant y Amy Winehouse, a Adele y Annie Lennox. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;A su escritura los remito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 2;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 2;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;JL Perdomo Orellana&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Tahoma; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/FGBC9789929552401.htm"&gt;http://www.fygeditores.com/FGBC9789929552401.htm&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-681630858382302036?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/681630858382302036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/denise-phe-funchal-la-condiscipula-mas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/681630858382302036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/681630858382302036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/denise-phe-funchal-la-condiscipula-mas.html' title='Denise Phe-Funchal, la condiscípula más actualizada de Saki (JL Perdomo Orellana)'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-m6R6HYJ2MKU/Tuc1TQiVsZI/AAAAAAAAAEo/VuHZj7bG7mk/s72-c/Buenasconstumbres1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-6255339442547863679</id><published>2011-12-07T09:54:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T09:54:58.888-08:00</updated><title type='text'>Sam Colop, por Raúl Figueroa Sarti</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-PfvS43q9sDk/Tt-oQH8IWRI/AAAAAAAAAEg/FAfgrNRh9m0/s1600/SamColop.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-PfvS43q9sDk/Tt-oQH8IWRI/AAAAAAAAAEg/FAfgrNRh9m0/s320/SamColop.jpg" width="299" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;&amp;nbsp;Como no suelo llevar agenda no recuerdo cuándo fue que José Luis Perdomo me comentó que Sam Colop quería conversar conmigo en torno a la edición de el &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;, cuya primera edición fue publicada por Editorial Cholsamaj. Luis Enrique estaba insatisfecho con dicha edición y deseaba realizar otra de mejor calidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;Desde hacía varios años, luego de leer &lt;i&gt;La edición sin editores&lt;/i&gt; (André Schifrin), soñaba con hacer en F&amp;amp;G Editores un colección que recogiera la bibliografía guatemalteca indispensable para “entender Guatemala y a los guatemaltecos”, algo así como la &lt;i&gt;American Library&lt;/i&gt; de Estados Unidos. Lo natural en una colección así es que empezara con el &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;; sin embargo. Así que la posibilidad de publicar la versión de Sam Colop era una oportunidad que no se podía echar en saco roto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;Con Luis Enrique empezamos a trabajar la edición en enero del 2010. Fueron múltiples revisiones las que con él y Perdomo realizamos de la primera edición. Por sugerencia de Perdomo, con lo cual Luis Enrique estuvo totalmente de acuerdo, decidimos que las 411 notas explicativas se colocarían al final del libro, con el objetivo de hacer más fluida la lectura del texto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;Luego de más de un año de estar revisando concluimos la edición en marzo del 2011 y los primeros ejemplares salieron de imprenta en el mes de abril. El último mensaje de Luis Enrique con correcciones es del 29 de marzo de 2011.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;Durante todo el proceso de edición apenas sí tuvimos ocasión de conversar de otros asuntos que no fueran el &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;. Sin embargo por invitación de la Universidad Mariano Gálvez de Quetzaltenango el 26 de mayo de 2011 realizamos una presentación en la sede de dicha universidad. A pesar de que su estado de salud se veía bastante deteriorado Luis Enrique hizo el viaje y dictó una conferencia sobre el significado del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;y su trabajo de traducción, ante una sala llena de estudiantes universitarios que evidentemente no comprendían de qué estaba hablando Luis Enrique.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;El viaje de regreso a Guatemala fue una verdadera delicia. En todo el trayecto Luis Enrique me contó sobre su niñez en Cantel, las noches que siendo niño cuidaba la milpa, sus estudios en el Instituto Santiago, su ingreso a la Universidad Rafael Landívar y sus estadías en Estados Unidos trabajando en la traducción del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;. Semanas después le tocaba viajar a Estados Unidos, Filadelfia, adonde iría a revisar documentos relacionados con su nuevo proyecto de traducción de crónicas indígenas. Y a su regreso iríamos a Aguacatán, Huehuetenango, en donde le ofrecerían un homenaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;Finalmente no me fue posible acompañarlo a Aguacatán, viaje que realizó solo. Con lo cual me perdí la oportunidad de volver a conversar con él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;El lunes 18 de julio, Sam Colop estaría en la Feria del Libro en Guatemala conversando con José Luis Perdomo sobre su versión del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;. Lo que sería un taller con maestros sobre el libro finalmente se convirtió en un homenaje a este hombre sabio, quien falleció a la temprana edad de 55 años el 15 de julio de 2011.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;A su regreso de Aguacatán me mandó el siguiente mensaje: “Raúl: Lástima que no pudiste acompañarme para Aguacatán; fue hitazo total. Me pasé toda la mañana hablando y contestando preguntas de los estudiantes de la escuela bilingue Maya-Aguateco (todo lo contrario de los universitarios de UMAG en Xela hace una 20 día que, por lo visto,&amp;nbsp;ni idea tenía de lo que estaba hablando). Me fui y regresé en Halcones hasta Huehue y de allí me fueron a traer y llevar de regreso a Huehue. Ayer por la tarde me llavaron a conocer el nacimiento del río San Juan. Los 10 ejemplares del libro que me llevé no bastaron (la próxima semana que vaya a la capirucha te paso dejando la plata y tal vez podamos hacer algunas cuentas como hablamos cuando fuimos a Xela). Mi sorpresa fue que durante el homenaje: diploma, un chalequito y un pequeño&amp;nbsp;estipendio que los estudiantes habían reunido en actividades previas&amp;nbsp;para este evento fue escuchar una canción que compusieron y dedicada a un tal "Sam Colop" (no lo tenían grabado pero lo van a hacer y me van a enviar copia en un CD. Al regreso en la camioneta venía pensando en lo ocurrido y de pronto me acordé de Monteforte Toledo que una vez escribio o dijo -ya no me acuerdo- que los reconocimientos y homenajes son de mal aguero. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US;"&gt;Saludos.”&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: EN-US; mso-fareast-font-family: Calibri;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-GT;"&gt;¡Gracias querido Luis Enrique!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: ES-GT; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;El próximo domingo 11 de diciembre, cuando Luis Enrique, cumpliría 56 años, se inaugurará en la casa de su padre un “Comelibros”. Comparto con ustedes la invitación de la familia:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Standard" style="line-height: 115%; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;“Por este medio queremos compartirle el día domingo 11 de diciembre, en el marco del cumpleaños, 56 ab’ de Sam Colop, se inaugurará, en la casa paterna, ubicada en aldea Xecám, municipio de Cantel, Quetzaltenango, un espacio físico para que la niñez, juventud y comunitarios, puedan interactuar con los documentos escritos por Sam Colop, específicamente con el Popol Wuj, tanto versión Poética K’iche’ como la versión en Español y notas de Sam Colop y de igual forma con el Popol Wuj Versión Infantil, del mismo autor.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="background: yellow; font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Lohit Hindi&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Standard" style="line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En ese espacio se compartirán cuentos, leyendas y libros de la cultura maya de autores guatemaltecos y extranjeros, cuyo objetivo, es la entrega&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;del legado de Sam Colop a su comunidad de origen. Es deseo de la familia que la población meta mencionada (en el documento de presentación del proyecto), tenga oportunidad de hacer un reencuentro con el contenido y el lenguaje del Popol Wuj, a través de la lectura creativa, en un espacio interactivo, de modo que se&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;propicie el amor, la lealtad y la identificación con las raíces ancestrales mayas.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Lohit Hindi&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Standard" style="line-height: 115%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;A partir de este espacio físico y espiritualmente apto se estaría incentivando la reconstrucción de la historia local, la recopilación de cuentos, leyendas y mitos de la comunidad. Dicho proyecto, se denominará “UCHA’XIK SAM COLOP”.”&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: Arial; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Lohit Hindi&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-6255339442547863679?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/6255339442547863679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/sam-colop-por-raul-figueroa-sarti.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6255339442547863679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6255339442547863679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/sam-colop-por-raul-figueroa-sarti.html' title='Sam Colop, por Raúl Figueroa Sarti'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PfvS43q9sDk/Tt-oQH8IWRI/AAAAAAAAAEg/FAfgrNRh9m0/s72-c/SamColop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-8767195715689683251</id><published>2011-12-06T05:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-06T05:22:01.691-08:00</updated><title type='text'>Sam Colop, prodigioso hacedor de la palabra, por José Luis Perdomo Orellana</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-mydAQCPIOtg/Tt4RUUMi9YI/AAAAAAAAAEY/MELz2d63rKY/s1600/PopolWuj.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-mydAQCPIOtg/Tt4RUUMi9YI/AAAAAAAAAEY/MELz2d63rKY/s320/PopolWuj.jpg" width="203" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;De un diamante sólo pueden y deben decirse refulgencias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Y refulgencias son las que han dicho acerca de la versión que Luis Enrique Sam Colop nos dejó del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Para el novelista guatemalteco/español Francisco Pérez de Antón, por ejemplo, fue “un privilegio presentar esta nueva edición del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;, la obra más sustantiva y trascendental de la literatura precolombina en el continente americano. Y el motivo se debe a que no estamos ante una traducción más, sino acaso ante la definitiva, merced al extraordinario trabajo de un lingüista con el talento, el saber y la dedicación del doctor Luis Enrique Sam Colop”, quien “ha empleado 5 años de su vida en traducir con acuciosidad rayana en la obsesión esta joya de la literatura, la mitología y la historia prehispánicas. Y no lo ha hecho a partir de copias o textos de segunda mano, sino del original que se encuentra en la Newberry Library de Chicago. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;“El doctor Sam Colop aventaja a los traductores anteriores en tener la lengua quiché por lengua materna, lleva más de 25 años dedicado al estudio de la poesía maya y, por si eso no fuera bastante, ha mantenido consultas permanentes con destacados especialistas de las culturas precolombinas de Guatemala.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Para Irma Otzoy, la hoy viuda de Sam Colop, “El &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt; es también único en su naturaleza, por cuanto congrega… la cosmogonía y arte escrito de la cosmovisión maya… Como mujer kaqchikel me siento honrada de comentar el &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt; en esta traducción particular… Esta versión es célebre porque nos accede al &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt; en forma clara y con lujo de recursos fundacionales. Es una versión que se vale de fuentes históricas, lingüísticas y antropológicas que deja poco espacio al acertijo o a las aproximaciones del traductor, o bien a elucubraciones esotéricas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;“Es una traducción que hace sentir el dinamismo del mundo indígena. La noción cíclica del tiempo maya no repite idénticamente cada ciclo, opera con modificación. El lenguaje poético de coplas, tripletes, cuartetos que afloran en todo el texto, invitan a profundizar sobre la historia de los pueblos indígenas y a querer experimentar el arte de la palabra maya en cada una de sus lenguas.” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Según la también doctora Irmalicia Velásquez Nimatuj, Sam Colop “demuestra que los k’iche’ contemporáneos no sólo son capaces de elaborar con calidad las más fieles traducciones de los textos de las madres y padres de la palabra, sino además se convierte en un traductor-develador que corrige colosales errores de las traducciones anteriores y con elegancia muestra al conocimiento universal la original mitología y la histórica poesía con que los tres maestros de la palabra venidos de la orilla del mar escribieron.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Por lo que a mí respecta –que no soy ni pretendo ser novelista ni español ni guatemalteco ni maya ni caqchikel ni quiché ni doctor, pero eso sí, un lector con el supremo derecho de leer un libro desde la primera hasta la última línea o abandonarlo desde la primera, recomendarlo o descalificarlo por los siglos de los siglos--, sólo agregaré que durante 45 años jamás pude concluir la lectura de las traducciones del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt; anteriores a la de Luis Enrique, pero hoy, gracias a la excesiva siembra y escasa cosecha de él, gracias a su esfuerzo permanente por hacer de Guatemala un lugar menos bruto y mucho menos brutal, ya perdí la cuenta de las veces que he leído y releído su prodigiosa e irrepetible versión, una traducción que sólo pudo tener su origen en la sabiduría amorosa de un Maestro de la Palabra, en un Dador de la Palabra, en un Padre de la Palabra como él, como Luis Enrique Sam Colop, a quien Guatemala mató de tristeza y desolación hace cuatro meses y a quien, por supuesto, le hubiese encantado estar aquí para platicar con ustedes y beberse por lo menos una botella de tequila, y aquí está, en los vinos y en los tequilas que nos tomaremos por él, pero sobre todo está en las páginas memorablemente editadas, refulgentemente impresas por F&amp;amp;G editores, otro diamante que sólo pudo haber salido de las minas metafóricas de F&amp;amp;G editores, pues en sus sagrados talleres sólo están acostumbrados a pulir diamantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ninguna biblioteca en el mundo estará completa a partir de hoy, si entre sus libros no aparecen los prodigios que Sam Colop distribuyó en esta su inolvidable y perenne versión del &lt;i&gt;Popol Wuj&lt;/i&gt;.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¡Salud, caríssimo Sam, menos mal que Guatemala, antes de aniquilarte, aún te dio tiempo de concluir tan noble trabajo! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 212.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;JL P&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;ERDOMO&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; O&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;RELLANA&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 212.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 212.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-8767195715689683251?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/8767195715689683251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/sam-colop-prodigioso-hacedor-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/8767195715689683251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/8767195715689683251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/12/sam-colop-prodigioso-hacedor-de-la.html' title='Sam Colop, prodigioso hacedor de la palabra, por José Luis Perdomo Orellana'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-mydAQCPIOtg/Tt4RUUMi9YI/AAAAAAAAAEY/MELz2d63rKY/s72-c/PopolWuj.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-7871752762461459415</id><published>2011-11-26T11:45:00.000-08:00</published><updated>2011-11-26T11:45:10.593-08:00</updated><title type='text'>Edelberto Torres-Rivas, un sociólogo de casta, por Edgar Gutiérrez</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fCmjDdX2p-8/TtFBo4oHsCI/AAAAAAAAAEQ/L9SedJX0TDI/s1600/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-fCmjDdX2p-8/TtFBo4oHsCI/AAAAAAAAAEQ/L9SedJX0TDI/s320/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="NoSpacing" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Comentarios en la presentación de “Revoluciones sin cambios revolucionarios”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="NoSpacing" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Auditorio “Luis Cardoza y Aragón”. Embajada de México en Guatemala&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="NoSpacing" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;24 noviembre de 2011&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Creí que, al igual que las revoluciones políticas, las interpretaciones globales sobre las marcha de las sociedades habían llegado a su fin. Creí que teníamos que seguir conformándonos con visiones tecnocráticas, segmentadas por la clasificación artificial de las disciplinas y otras veces urgidas por las miradas superficialmente generalizadoras y las prioridades temáticas de las políticas de cooperación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Edelberto Torres-Rivas ha desmentido mi creencia. No la de las revoluciones políticas, sí la de las interpretaciones integradas. &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Por eso me parece que el primer mérito de este enorme esfuerzo intelectual, que constituye su libro “Revoluciones sin cambios revolucionarios”, es su lealtad a la sociología clásica, a las escuelas de diferente orientación que cultivaron con sorprendentes resultados desde el Siglo XIX ese escrutador abordaje integral de los procesos sociales. De ahí que publicar esta obra de alcance totalizador en este momento es la mejor noticia en las ciencias sociales de Centroamérica en mucho tiempo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;El segundo mérito que aprecio en su trabajo es el arte del método. Fiel a su formación académica, Edelberto renueva conceptos y hace aplicaciones precisas. En verdad realiza una “revolución” teórica-metodológica en la escuela marxista latinoamericana. Son esas aplicaciones conceptuales originales que le hacen a uno rememorar aportes teóricos perdurables como el de Mariátegui en sus “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Con exacto equilibrio socio antropológico introduce en el análisis histórico el peso del racismo en las relaciones sociales, económicas y políticas aumentando el poder explicativo del modelo de dominio oligárquico. Hay otras incursiones que apenas quedan insinuadas con notable pertinencia, como la aplicación del enfoque psicosocial en la violencia política.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Es relevante, además, la explicación sociológica del actor político “pueblo”, su conformación abigarrada, las fuentes disímiles de su base material y su coincidencia en el reclamo callejero, en las protestas en contra de un régimen injusto. Ese “pueblo”, esas masas en rebelión, podrían ser reconocidas por su furia y energía en los actuales movimientos de los “indignados” en Europa y los Estados Unidos, aunque no en Centroamérica, aún.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;La propuesta de abordaje de las “clases medias” rompe un viejo esquema marxista. Las clases medias como clase a medias, o mejor dicho, como una clase esquizofrénica a veces, bifurcada siempre entre dominantes y dominados, y, sin embargo, tan estratégica por la libertad de conciencia que adquiere por su aprecio a la educación, un capital que “arrancan” al capital, antes, mediante la redistribución fiscal del Estado, ahora como premio “competitivo” del mercado. Como sea, resultan ser los cuadros medios eficaces del sistema, sea como burócratas, técnicos, educadores e intelectuales, pero también, por lo mismo, quienes dinamizan, revolucionan y equilibran la relación con las clases subalternas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Y quiero decir, por otro lado, que me han sorprendido muy favorablemente dos capítulos que para mí eran inéditos en el análisis sistemático y diacrónico en el que Edelberto me educó desde mis primeros años en la Universidad, en 1980. La síntesis y capacidad explicativa que él logra sobre el fenómeno de la violencia en Centroamérica, no lo había yo encontrado hasta ahora. Por mis antecedentes en el REMHI sigo recorriendo buena parte de la literatura sobre el fenómeno y puedo asegurar que aquí, en este libro, se encuentra un aporte teórico original y sustantivo. Es la semilla para el desarrollo de una escuela de análisis sobre violencia política en Centroamérica&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;El otro capítulo que despertó mi asombro es el que analiza las estrategias militares de los revolucionarios y los ejércitos oficiales durante las guerras civiles. Encuentro ahí también una mirada globalizadora fresca y crítica desde una postura impersonal; aunque percibí una cierta incomodidad. Aquella de quien revisa hechos relativamente recientes en periodos en que el propio autor formaba parte deliberante de un debate no sólo académico sino también muy político y cuya postura fue controversial para los revolucionarios. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Y es que, dadas esas circunstancias, el análisis de la guerra no se remite sólo a cálculos fríos. Significó, sobre todo, el sacrificio de personas con quiénes compartimos el escritorio en la escuela, el noviazgo a hurtadillas y los irreductibles sueños de la adolescencia. Nuestros hermanos, los fantasmas entrañables que ocupan la silla de al lado en este auditorio. Por supuesto que el científico no escapa a la emoción y al dolor, aunque eso, al final, no empañe el razonamiento ni las conclusiones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Ahora permítanme referirme muy brevemente a la organización, contenidos e ideas centrales que Edelberto nos propone en “Revoluciones sin cambios revolucionarios”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Para empezar el título me despierta contrariedad. A mi entender no puede haber “Revoluciones sin cambios revolucionarios”, a menos que hayan sido intentos de revoluciones o proyectos revolucionarios francamente fallidos, regresivos, hasta el punto de una caída en el agujero oscurantista. Sabemos el costo humano y moral que ha tenido el desarrollo –o quizá es más justo calificarlo como el sostén del subdesarrollo como ventaja rentista- en nuestros países, y lo que representó esa pretensión de los dirigentes revolucionarios de “asaltar el cielo”, y la brutalidad infame con la cual ésta fue respondida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Pero quizá, como diría Weber, hay buenas intenciones que resultan en graves tragedias y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;pretensiones malévolas que inusitadamente acaban siendo obras progresistas.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los revolucionarios fracasaron, pero contribuyeron a desatar dinámicas que no estaban previstas de manera explícita. La emergencia de una intelectualidad y de una pequeña burguesía comercial indígena sin precedentes en 200 años, no estuvo en el cálculo de nadie hace medio siglo. Desde el punto de vista estrictamente político, puede ser que 25 años de democracia condensen una pequeña revolución en Centroamérica, tras dos siglos de autoritarismo y dictaduras. Nuestra historia la hemos medido así: los 30 años del régimen unipersonal de fulano, la dictadura de los 20 años de zutano o los 14 años de régimen de terror de mengano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Los primeros capítulos del libro, “Las raíces coloniales del poder oligárquico” y “Modernización sin democratización: revolución o revuelta”, a mi parecer, alcanzan grados de excelencia y enorme lucidez. Si a finales de este Siglo se quiere explicar con profundidad y arte la historia centroamericana, un compilador juicioso deberá negociar con los herederos de Edelberto y con F&amp;amp;G Editores los derechos de autor de este libro. Esos capítulos son pasajes indispensables en la antología latinoamericana&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;El capítulo que encuentro cual tono ligeramente agudo en un pentagrama de excelencia, es el número 5, que se titula “Las cosechas de la revolución”. Como acostumbro iniciar los libros por el índice, me hice la expectativa de que ahí iba a encontrar una suerte de gran conclusión, las claves o lecciones por aprender de este azaroso periodo. La misma impresión tuve con el epílogo, “El adiós, una nueva época para Centroamérica”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Esos capítulos del libro bajan la impecable narración analítica a un resumen más bien descriptivo (muy bien relatado, claro está) de la historia de los países y las negociaciones de paz. Por tanto, dejan la obra abierta y a Edelberto con la tarea de una segunda edición que nos comparta sus conclusiones. Entiendo que es temprano para realizar balances y osar proyecciones de futuro. En eso los analistas casi siempre nos equivocamos. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Por último debo confesar que desde que empecé la lectura por el Prefacio, identifiqué una idea central: “La revolución en Centroamérica era necesaria con la misma fuerza por la cual era inviable.” Busqué en cada página la sustentación de la tesis, pero no la encontré. Ciertamente hay observaciones sobre estrategias limitadas, pérdida del sentido global del proyecto, unilateralidad en los enfoques, déficit de conocimiento de la sociedad, fallas de percepción del clima social y desprecio por las alianzas. Si entiendo que el tipo de revolución propuesto –sus reivindicaciones, alianzas y vías- era inviable, estoy de acuerdo, se hizo inviable, no como destino manifiesto. Pero la revolución entendida como aceleración de la evolución social, para que la gente sea más feliz en libertad y con bienestar, es decir, respeto y dignidad, independiente de las formas que adquiera, sigue siendo necesaria, con la misma fuerza con la cual deberíamos de hacerla viable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES;"&gt;Empecé diciendo: creí que el ciclo de 200 años de revoluciones políticas (1789-1989) había terminado, igual que pensé que las grandes interpretaciones de la sociedad ya no existían. Edelberto, el sociólogo más importante que ha tenido Centroamérica, me desmiente sobre esto último. Ahora solo espero que la realidad borre mi incredulidad sobre la capacidad de los hombres y mujeres contemporáneas de revolucionar la sociedad aprendiendo las lecciones de la historia, con esa misma mirada honesta y luminosa que Edelberto generosamente nos comparte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;Como digo, un sociólogo de casta me desmiente. Espero políticos de casta para disfrutar un segundo desmentido.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-7871752762461459415?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/7871752762461459415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/edelberto-torres-rivas-un-sociologo-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/7871752762461459415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/7871752762461459415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/edelberto-torres-rivas-un-sociologo-de.html' title='Edelberto Torres-Rivas, un sociólogo de casta, por Edgar Gutiérrez'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-fCmjDdX2p-8/TtFBo4oHsCI/AAAAAAAAAEQ/L9SedJX0TDI/s72-c/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-4722605380795090353</id><published>2011-11-22T06:28:00.000-08:00</published><updated>2011-11-22T06:28:31.093-08:00</updated><title type='text'>Las buenas costumbres, por Fran­cis­co An­chey­ta (Siglo.21)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_dG4n51179o/TsuxQ0AxN-I/AAAAAAAAAEI/ti7MSgRgvZ4/s1600/Buenas+costumbres.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-_dG4n51179o/TsuxQ0AxN-I/AAAAAAAAAEI/ti7MSgRgvZ4/s320/Buenas+costumbres.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la maldita costumbre de que cada vez que un libro de cuentos cae  en mis manos comienzo a leerlos sin seguir el orden establecido por el  autor, o quizás el editor, quienes siempre tienen la mala costumbre de  incursionar en la imaginación de quien escribe los libros.&lt;br /&gt;Eso me pasó con Buenas costumbres, un pequeño libro de relatos cortos  escrito por Denise Phé-Funchal (F&amp;amp;G Editores), que recién ha visto  la luz del día, o quizá de las farolas citadinas de esta población cada  vez más oscura, donde hay muchos que tienen la mala costumbre de  asesinar y de robar a quien se les pone enfrente.&lt;br /&gt;Dejando de lado la permanente costumbre de dar un rodeo para entrar de  lleno en el fondo de las cosas que uno quiere explicar, debo decir que  el librito me sorprendió. Se trata de unos textos que a veces tienen  matices surrealistas, y que hacen juego con la realidad a la que nos  vemos sometidos todos los días en este país lleno de&lt;br /&gt;contradicciones.&lt;br /&gt;Todo indica que, en el fondo, lo que se representa en estos cuentos es  una respuesta irónica a nuestra sociedad, en la que el sarcasmo es la  mejor respuesta ante tanta exigencia hipócrita.&lt;br /&gt;Son 18 narraciones que pasan por la manera en que algunas personas  doblegan las voluntades infantiles para tener el sustento diario, o de  la imposición cotidiana de la madre hacia su hija sobre cómo debe  comportarse para tener éxito en la vida. En el primer caso, en el relato  Rueda se expone con singular maestría cómo una madre  (¿desnaturalizada?) entra en componendas con la dueña de una silla de  ruedas para obligar a un pequeño a pedir&lt;br /&gt;limosnas.&lt;br /&gt;En Buenas costumbres se refiere a cómo la madre recomienda a su hija  cierto comportamiento para casarse con un hombre exitoso que le debía  poner sirvienta, casa propia, un hijo, un perro y una vajilla. Ni lo  uno, ni lo otro; en su necesidad de profesional graduada la hija mejor  se decide por hacer una fila de hombres, hasta que tiene que esperar  durante nueve meses el resultado de sus aventuras.&lt;br /&gt;Y, no faltaba más, el cierre de la obra es con el relato Costumbre II,  en el cual la autora (se supone) alude a su propio epitafio, sin dejar  de utilizar la ironía que caracteriza al contenido de este libro sin  fin, el cual puede ser leído una y otra vez hasta encontrar la esencia  de su prédica y protesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="clear-block" style="text-align: left;"&gt;  &lt;div class="author-data" style="float: left;"&gt;   &lt;div class="author-name" style="text-align: left;"&gt;Fran­cis­co An­chey­ta&lt;/div&gt;&lt;div class="author-id"&gt;&lt;a href="http://fancheyta@siglo21.com.g/"&gt;fancheyta@siglo21.com.g&lt;/a&gt;t&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Tomado de Siglo.21, martes 22 de noviembre de 2012, página 11. &amp;lt;&lt;a href="http://www.s21.com.gt/opinion/2011/11/22/malas-costumbres"&gt;http://www.s21.com.gt/opinion/2011/11/22/malas-costumbres&lt;/a&gt;&amp;gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-4722605380795090353?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/4722605380795090353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/las-buenas-costumbres-por-francisco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4722605380795090353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/4722605380795090353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/las-buenas-costumbres-por-francisco.html' title='Las buenas costumbres, por Fran­cis­co An­chey­ta (Siglo.21)'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_dG4n51179o/TsuxQ0AxN-I/AAAAAAAAAEI/ti7MSgRgvZ4/s72-c/Buenas+costumbres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-7271571025020736221</id><published>2011-11-18T17:21:00.000-08:00</published><updated>2011-11-18T17:21:20.103-08:00</updated><title type='text'>Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0F_jnOPkdbg/TscEGE8A8qI/AAAAAAAAAEA/ZrPvVhld0_Q/s1600/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-0F_jnOPkdbg/TscEGE8A8qI/AAAAAAAAAEA/ZrPvVhld0_Q/s320/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revoluciones sin cambios revolucionarios&lt;br /&gt;Edelberto Torres-Rivas&lt;br /&gt;F&amp;amp;G Editores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La revolución en Centroamérica era necesaria con la misma fuerza poda cual era inviable", plantea Edelberto Torres-Rivas al explicar algunos de los motivos que le impidieron a la región llevar a cabo una revolución, pese a los intentos vistosa lo largo de la historia que buscaban reducir la injusticia social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra es un conjunto de ensayos enfocados principalmente en los acontecimientos ocurridos durante las décadas de 1970 y 1980, cuando se produjeron movimientos en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, que buscaban cambiar el sistema establecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La articulación de los textos empieza con un análisis acerca del papel que han jugado las élites favorecidas desde tiempos de la colonia y cómo ese rol se ha perpetuado con el transcurrir del tiempo. En esta parte, el autor argumenta que el carácter tradicional de los grupos oligárquicos no implica que sean estáticos, sino que se han convertido en un estilo de preeminencia social y control político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revisión avanza por los procesos de modernización, alejados de la realización de un objetivo democrático; los movimientos ideológicos que caracterizaron los intentos de revolución, y la forma en que el Estado enfrentó los movimientos insurgentes. Así como los resultados que dejaron las revoluciones de tres países, cada una con características diferentes. "Una crónica de lo sucedido en esta región atormentada y dolorosa, llena de rebeldías y fracasos", resume el autor. I AP I DCA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Tomado de &lt;i&gt;La Revista. Diario de Centro América&lt;/i&gt;. Estantería. Guatemala, viernes 18 de noviembre de 2011, página 14: http://dca.gob.gt:85/diariopdf/20111118_LaRevista167.pdf)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-7271571025020736221?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/7271571025020736221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/revoluciones-sin-cambios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/7271571025020736221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/7271571025020736221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/revoluciones-sin-cambios.html' title='Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-0F_jnOPkdbg/TscEGE8A8qI/AAAAAAAAAEA/ZrPvVhld0_Q/s72-c/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-5702917017963205911</id><published>2011-11-08T15:11:00.000-08:00</published><updated>2011-11-08T15:11:06.217-08:00</updated><title type='text'>Contenido de "Revoluciones sin cambios revolucionarios".</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-hmRo7I5Ghn8/Trm27kRMRdI/AAAAAAAAAD4/6IFtflutPNs/s1600/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-hmRo7I5Ghn8/Trm27kRMRdI/AAAAAAAAAD4/6IFtflutPNs/s320/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PREFACIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTRODUCCIÓN&lt;br /&gt;1. ¿Sociología o historia? / 2. Sobre la revolución / 3. La teoría estadocéntrica de las revoluciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO I. LAS RAÍCES COLONIALES DEL PODER OLIGÁRQUICO&lt;br /&gt;1. La oligarquía, clase, elite / 2. La oligarquía: ¿tiene primero una muerte política? / 3. El Estado liberal ¿nacional y democrático?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO II. MODERNIZACIÓN SIN DEMOCRATIZACIÓN: REVOLUCIÓN O REVUELTA&lt;br /&gt;Introducción / 1. La sociedad de posguerra: los primeros dolores del cambio / 2. La modernización económica al servicio de las crisis / 3. Notas sobre algunos cambios en la estratifi cación social / 4. El Estado desarrollista, expresión de la crisis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO III. EL ACTOR POPULAR, LOS OTROS, SUS IDEOLOGÍAS, LA VIOLENCIA&lt;br /&gt;Introducción / 1. ¿Revoluciones urbanas en sociedades rurales? / 2. Notas sobre el pueblo como actor / 3. Notas sobre el papel de la Iglesia / 4. Ideologías, creencias, ideales / 5. Claves sobre la violencia política / 6. La crisis centroamericana y Estados Unidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO IV. EL ESTADO QUE ENFRENTÓ LA INSURGENCIA&lt;br /&gt;1. La variabilidad del poder estatal: débil y fuerte – democrático y autoritario / 2. Poder y protesta: las situaciones revolucionarias / 3. La guerra civil y la lucha de clases / 4. La guerrilla dilatada no es “guerra prolongada” / 5. La revolución como guerra / 6. Los componentes de la estrategia militar / 7. El Estado que enfrentó las luchas revolucionarias / 8. Dos regímenes y un solo modelo contrainsurgente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO V. LAS COSECHAS DE LA REVOLUCIÓN&lt;br /&gt;1. Nicaragua: La dictadura contra la sociedad / 2. El Salvador: revuelta urbana y revolución nacional / 3. Guatemala: guerra sin estrategia y estrategia sin guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EPÍLOGO. EL ADIÓS, UNA NUEVA ÉPOCA PARA CENTROAMÉRICA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-5702917017963205911?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/5702917017963205911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/contenido-de-revoluciones-sin-cambios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/5702917017963205911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/5702917017963205911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/contenido-de-revoluciones-sin-cambios.html' title='Contenido de &quot;Revoluciones sin cambios revolucionarios&quot;.'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-hmRo7I5Ghn8/Trm27kRMRdI/AAAAAAAAAD4/6IFtflutPNs/s72-c/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-1645339873537667284</id><published>2011-11-08T13:44:00.000-08:00</published><updated>2011-11-08T13:44:07.153-08:00</updated><title type='text'>Preventa de “Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica” de Edelberto Torres-Rivas</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #e2e65b; padding: 20px 20px 20px;"&gt; &lt;div align="center"&gt; &lt;table align="center" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" height="20" id="Table_01" style="border-bottom-width: 0pt; border-left-width: 0pt; border-right-width: 0pt; width: 500px;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" colspan="3" style="color: #939598; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 12px; line-height: 25px;" valign="top" width="524"&gt;&lt;div style="background-color: #e2e65b; margin: 0px; padding: 10px 0px;"&gt;To no longer receive emails from F&amp;amp;G Editores, send a blank email to:&lt;br /&gt;Si NO desea seguir recibiendo esta información por favor enviar mensaje vacío a: &lt;a href="mailto:borrar@fygeditores.com" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;&lt;span style="color: #939598;"&gt;&lt;u&gt;borrar@fygeditores.com&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" colspan="3" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 10px; line-height: 18px;" valign="top"&gt;&lt;div style="background-color: #e2e65b; margin: 0px; padding: 0px 0px 10px;"&gt;Si tiene dificultad para ver la información, puede dirigirse a este enlace:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/emails/Torres-Rivas/TorresRivaspreventa.htm" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;       &lt;span style="color: black;"&gt;&lt;u&gt;Ya en preventa en Librería Sophos&lt;br /&gt;"Revoluciones sin cambios revolucionarios" de Edelberto Torres-Rivas&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;        &lt;td align="center" colspan="3" valign="top"&gt;&lt;div style="background-color: #e2e65b;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/FyGEditores" target="_blank" title="f/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="35" src="http://www.fygeditores.com/emails/CPP13/siganosenFB.gif" width="145" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;  &lt;td align="center" colspan="3" height="30" style="background-color: #e2e65b; font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif; font-size: 12px; text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #637bad; border: 1px solid rgb(204, 204, 204); min-height: 30px; padding: 3px;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/share.php?u=http://www.fygeditores.com/emails/Torres-Rivas/TorresRivaspreventa.htm&amp;amp;ref=top" style="color: white; text-decoration: none;" target="_blank" title="Compartir en Facebook"&gt;&lt;img alt="Compartir en Facebook" border="0" src="http://www.fygeditores.com/emails/FILGUA/2011/comp.png" style="margin-right: 10px;" /&gt;&lt;span class="il"&gt;Compartir&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#e2e65b" colspan="3"&gt;&lt;img alt="Logotipos: Sophos" height="57" src="http://www.fygeditores.com/emails/Torres-Rivas/TorresRivaspreventaSOPHOS.jpg" width="500" /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#e2e65b" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 15px; line-height: 18px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Ya en preventa en Librería Sophos&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#e2e65b" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 17px; line-height: 22px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;"Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica"&lt;br /&gt;de Edelberto Torres-Rivas.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#000000" colspan="3"&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/FGRSCR9789929552463.htm" target="_blank" title="Ya en preventa en Librería Sophos. Revoluciones sin cambios revolucionarios de Edelberto Torres-Rivas con descuento y firma del autor hasta el 20 de noviembre de 2011"&gt;&lt;img border="0" height="514" src="http://www.fygeditores.com/emails/Torres-Rivas/TorresRivaspreventa20.jpg" width="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#000000" style="color: white; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 22px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;span style="color: #e2e65b;"&gt;Precio normal: &lt;strong&gt;Q.140.00&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Preventa: &lt;strong&gt;Q.126.00&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;Los ejemplares comprados en preventa llevarán&lt;br /&gt;la firma del autor&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#000000" style="color: #e2e65b; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 26px; line-height: 28px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Preventa en&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Librería Sophos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#000000" style="color: white; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 12px; line-height: 20px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Plaza Fontabella, Local 1D, 2º Nivel 4ª avenida 12-59 zona 10, Guatemala Tel.: (502) 2419-7070&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.sophosenlinea.com/" target="_blank" title="www.sophosenlinea.com"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/botones/sophos.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#000000" style="color: white; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 16px; line-height: 18px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;       &lt;div align="center"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;strong&gt;A partir del 21 de noviembre de 2011&lt;br /&gt;adquiéralo en todas las librerías&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#000000" style="color: #e2e65b; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 12px; line-height: 18px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;       &lt;div align="center"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;strong&gt;Más información:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/FGRSCR9789929552463.htm" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;&lt;span style="color: #e2e65b;"&gt;&lt;u&gt;"Revoluciones sin cambios revolucionarios"&lt;br /&gt;de Edelberto Torres-Rivas&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td bgcolor="#000000" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#000000" style="color: #e2e65b; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 9px; line-height: 20px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Síganos en: &lt;a href="http://www.facebook.com/FyGEditores" target="_blank" title="www.facebook.com/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/facebook.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.youtube.com/FyGEditores" target="_blank" title="www.youtube.com/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/youtube.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://fygeditores.blogspot.com/" target="_blank" title="fygeditores.blogspot.com"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/botones/blogger.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; 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padding: 0px;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;Copyright © 2011 F&amp;amp;G Editores. Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Para pedidos comuníquese a:&lt;/b&gt; &lt;a href="mailto:pedidos@fygeditores.com?subject=Deseo%20adquirir%20la%20publicaci%C3%B3n%20-Revoluciones%20sin%20cambios%20revolucionarios-%20de%20Edelberto%20Torres-Rivas%20en%20preventa%20hasta%20el%2020%20de%20noviembre%20de%202011" style="text-decoration: none;" title="Deseo adquirir la publicación &amp;quot;Revoluciones sin cambios revolucionarios&amp;quot; de Edelberto Torres-Rivas en preventa hasta el 20 de noviembre de 2011"&gt;&lt;span style="color: #e2e65b;"&gt;&lt;u&gt;pedidos@fygeditores.com&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Envío:&lt;/b&gt; Los precios no incluyen gastos de envío.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Forma de pago:&lt;/b&gt; Internacional - Tarjeta de crédito     internacional. Nacional (Guatemala) - Tarjeta de crédito o efectivo.&lt;br /&gt;Si la publicación que le interesa no está en     nuestro catálogo se lo localizamos: tesis, publicaciones periódicas,     ediciones agotadas, etc.&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;     &lt;td bgcolor="#363636" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;td align="left" bgcolor="#e2e65b" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 10px; line-height: 17px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/" target="_blank"&gt;&lt;img align="left" border="0" height="53" src="http://www.fygeditores.com/emails/Torres-Rivas/logofgTR.gif" vspace="8" width="73" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Visite     nuestro sitio:&lt;/span&gt;            &lt;a href="http://www.fygeditores.com/" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;    &lt;u&gt;www.fygeditores.com&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;F&amp;amp;G Editores / F&amp;amp;G Libros de Guatemala&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Número telefónico:&lt;/b&gt; (502) 2439 8358 / (502) 5406     0909 &lt;b&gt;Telefax:&lt;/b&gt; (502) 2439 8358&lt;/span&gt;            &lt;a href="mailto:informacion@fygeditores.com" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;       &lt;span style="color: black;"&gt;&lt;u&gt;informacion@fygeditores.com&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: black;"&gt; | &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/pages/FG-Editores/138339589538422" target="_blank"&gt;&lt;img border="0" height="14" src="http://www.fygeditores.com/emails/leonNY/ficon.gif" width="14" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#e2e65b" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-1645339873537667284?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/1645339873537667284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/preventa-de-revoluciones-sin-cambios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/1645339873537667284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/1645339873537667284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/preventa-de-revoluciones-sin-cambios.html' title='Preventa de “Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica” de Edelberto Torres-Rivas'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-6689428975546666402</id><published>2011-11-06T04:57:00.000-08:00</published><updated>2011-11-06T04:57:40.330-08:00</updated><title type='text'>Prefacio de “Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica” de Edelberto Torres-Rivas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:AutoHyphenation/&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dZFysNucQLo/TraDjpXcWpI/AAAAAAAAADw/cmk9BbPaowk/s1600/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-dZFysNucQLo/TraDjpXcWpI/AAAAAAAAADw/cmk9BbPaowk/s320/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NoParagraphStyle"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Notas" style="page-break-before: always;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Inicialmente este libro fue concebido como un proyecto so­bre el desarrollo integral de Centroamérica, es decir, los cambios económicos y políticos a partir de los años sesenta, que le diera continuidad a aquel ya viejo li­bro de nombre equívoco –&lt;span class="Texto"&gt;Interpretación del desarrollo so­cial centroamericano&lt;/span&gt;–,&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7621999232471779044#_ftn1" name="_ftnref1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;&lt;span class="Texto1"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt; que termina justamente en esos años. El tiempo todo lo cambia porque el germen ini­cial del proyecto fue parte del compromiso académico asu­mido durante una estadía en el Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard, en el año &lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;2001&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;. Du­rante el tiempo transcurrido escribí varios trabajos en esa dirección, que fueron completando aquel pro­pósito nunca satisfecho. El proyecto cambió de rumbo en distintas estaciones de la vida. Ahora es un conjunto ar­ticulado de ensayos sobre la crisis política de los años setenta/ochenta del siglo pasado que condujo a in­tentos revolucionarios en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Notas" style="page-break-before: always;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;El interés por solo tres países de la región está así explicado. En consecuencia aquel ambicioso empeño tie­ne dos limitaciones: su mirada se redujo en el tiempo y en el espacio. No es una investigación en el sentido empírico de búsqueda personal de datos, sino ordena­ción e interpretación de relatos, cifras y datos que otros investigadores recogieron o produjeron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Este trabajo es un ejercicio personal, de la cuarta edad, de reflexión sobre Centroamérica, una crónica de lo sucedido en esta región atormentada y dolorosa, lle­na de rebeldías y fracasos, con una historia empe­cinada por hacer menos injusta la sociedad. No lo he­mos logrado. También es una incursión para saber más sobre sus clases dominantes y sus expresiones de po­der. Largos años para entender y explicar el pro­longado drama, encontrar el sentido del terror y la muerte y el dolor de decenas de centenas de personas, don­de hubo familiares, amigos, desconocidos. El tor­bellino de la guerra civil ha herido a dos generaciones y deja una herencia de la que aún no somos conscientes pa­ra aprender y continuar. Y menos para librarnos, co­mo sociedad, de sus perversos efectos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Con disculpas por las referencias personalizadas, só­lo quiero recordar que el primer libro que publiqué, arri­ba mencionado, fue escrito cuando la crisis y la vio­lencia revolucionarias estaban gestándose. Cuando creíamos en el socialismo, en clave cubana, con más fer­vor que certezas. Ahora se publica este trabajo, cua­tro décadas después, en que se ha vivido un te­rremoto histórico, teórico, personal: el socialismo se hun­dió en lo profundo por sus debilidades y virtudes; el marxismo debilitado en sus extraordinarios méritos teó­ricos busca sin encontrar aún las nuevas condiciones de su modernidad; la revolución centroamericana fue de­rrotada por su inherente imposibilidad histórica. De esa imposibilidad nunca percibida habla este traba­jo. La revolución en Centroamérica era necesaria con la misma fuerza por la cual era inviable. Así, fuimos do­blemente derrotados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Por la fuerza de arraigadas convicciones ideológicas es difícil la actitud neutral frente a los hechos aquí es­tudiados. Las ciencias sociales exigen objetividad co­mo garantía de su capacidad explicativa; la verdad es una relación íntima entre el sujeto y la realidad, un pre­cipitado histórico que califica una relación de co­nocimiento y que produce una verdad personal. La con­clusión es que la verdad histórica que aquí se pre­senta, constituye una interpretación particular de da­tos, documentos, testimonios. Casi un libro sobre li­bros. No fui actor ni testigo, sino espectador activo pe­ro lejano, de ahí que mi empeño sea conocer, com­prender e interpretar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Dicho más simplemente, entender lo que sucedió. Es­tá pendiente aún la obra que integre y resuma este pe­dazo difícil de nuestra historia; alguien que haga el amplio mural que recoja con trazos maestros la pin­tura de cómo la sociedad centroamericana se re­volvió para cambiar, ese esfuerzo de dolor y heroísmo que por momentos nos resulta inútil. Hasta ahora solo abun­damos los mediocres dibujantes, o pintores que a base de bocetos, diseños inacabados, trazos impreci­sos, mal uso de espacios y colores, nos hemos acercado al tema.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Lo que ha sucedido en Centroamérica es un desafío que excede en mucho lo que ha sido el común de la his­toria latinoamericana y que resulta difícil explicarlo pa­ra la teoría política. Por ello alguna vez me pregunté si hay ciencias sociales de la anormalidad; y refiriéndose a las originalidades de la historia de Paraguay, Delich afirma que ese país es o debería ser considerado como uno de los mejores cementerios en la región de teorías exis­tentes y simultáneamente como una rica veta de nue­vas proposiciones.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7621999232471779044#_ftn2" name="_ftnref2" style="mso-footnote-id: ftn2;" title=""&gt;&lt;span class="Texto1"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt; ¿Dónde hubo, como en El Sal­vador, una dictadura militar, o un régimen dinástico que como en Nicaragua se prolongó por casi medio si­glo? ¿Cómo entender un orden político que como en Guatemala pretendió ordenar la sociedad asesinando a más de cien mil ciudadanos en un lapso no mayor de dos años? No es fácil entender cómo en un pequeño país como El Salvador, de &lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;34&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt; mil kilómetros cuadrados, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) pudo articular el ejército popular más grande ja­más habido en América Latina que no pudo ser de­rrotado por el ejército mejor armado por Estados Unidos, pero tampoco pudo ganar. Aún más difícil es entender cómo triunfó en Nicaragua el &lt;span class="Llamadanota"&gt;fsln&lt;/span&gt;, que un año antes de entrar con fervorosos cantos a Managua no tenía más de &lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;300&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt; militantes organizados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;En toda esta escritura, las simpatías son evidentes en tanto son inevitables, se filtran de manera casi in­consciente sin que por ello se olvide el compromiso de buscar la verdad sobre estas historias y decirla. Es di­fícil el deber ser objetivo en el tratamiento de epi­sodios próximos a la emoción. Somos conscientes del com­promiso de no confundir el análisis con la denuncia y en esta oportunidad, más próximos a Bobbio que a Weber comprendemos que la disyuntiva es un asunto de oportunidad, del momento en que se hace una u otra cosa. Vale decir, hay un tiempo para hacer las acu­saciones y las querellas y otro para ejercitar la re­flexión. En la visión posmoderna la epistemología de las ciencias sociales es &lt;span class="Texto"&gt;light&lt;/span&gt;, lejana, y sentencia que só­lo las ciencias de la naturaleza están más cerca de la verdad objetiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Varias aclaraciones son oportunas: en los distintos mo­mentos de la redacción de este trabajo se tuvo la con­ciencia de que algo más había que decir, tal vez mar­ginal al texto por su valor aclaratorio, esclarecedor, ne­cesario como resultan ser a veces las notas al margen de la página. Son las reflexiones adicionales que apa­recen como &lt;span class="Texto"&gt;excursus&lt;/span&gt;, y que pueden no leerse, que de­sestimarlas no influye en los argumentos centrales. Se tiene conciencia de que lo que allí se dice forma par­te de alguna argumentación; se decidió dejarlo a re­serva de las críticas que despierte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Este estudio comprende los tres países de Centro­américa donde hubo guerra civil o conflicto armado: Ni­caragua, El Salvador y Guatemala. Existe la creencia en ciertos círculos académicos de que Centroamérica es una sociedad continua en el sentido que posee ras­gos o caracteres parecidos entre sí y por ello suscepti­bles de explicaciones comunes. ¿Es más fuerte la heterogeneidad que la atraviesa? El ecúmene es pare­cido y diverso. La pretensión no es buscar esa fidelidad sino los aspectos particulares en que esas sociedades son diferentes porque estas han resultado ser más im­portantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Más bien hay que distinguir la evidencia que las di­ferencias distinguen, las que aparecen grabadas en el largo plazo o en los borrosos acontecimientos de la coyuntura (¿historia y sociología?). Las que vienen de la observación directa, del presente vivo, y otras, de la observación indirecta del pasado (¿sociología e historia?). Se comparten en Centroamérica, sin duda, algunas experiencias históricas genéricas como la si­tuación colonial, el subdesarrollo económico y la con­dición dependiente reforzadas más que por la geografía, por la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;En este empeño analítico lo que más vale como fac­tor explicativo es el vaivén entre lo parecido y lo de­sigual, aplicando “el método de las diferencias”, y esa búsqueda para entender lo que en el velo de las apa­riencias parecieran ser causas similares y que pro­ducen a través del accionar de los actores, resultados opuestos. Hay una cuestión de circunstancias que a ve­ces confunde, y es que los procesos de crisis en los tres países mencionados fueron coetáneos, sincróni­cos y se desarrollaran en un escenario internacional co­mún calificado por la Guerra Fría, el anticomunismo y la política exterior de Estados Unidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Junto al interés por una visión de conjunto de la his­toria centroamericana para proponer síntesis expli­cativas, interesa también la comparación sistemática de su diversidad local, no tanto porque ocurrieron en un tiempo próximo sino porque las animaron intereses y propósitos parecidos y diferentes. El malestar colec­tivo surgió de múltiples causas, pero adoptó formatos que genéricamente llamamos procesos revoluciona­rios. Al comparar procesos de descomposición política, sa­bemos que se realizaron por factores locales diversos pero que condujeron a enfrentar enemigos parecidos y a establecer solidaridades fraternales entre los sectores do­minados. Es importante, de manera gradual, sacar con­clusiones genéricas, y parear experiencias comunes, ob­tener comprobaciones generales apoyadas en hechos particulares y ponerlo todo a prueba porque sirven para mejorar la comprensión del momento histórico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Y ahora, unas palabras finales sobre la modalidad de este trabajo que reúne en formato de libro varios en­sayos temáticos ordenados por capítulos; se espera que los problemas guarden un orden integral, lo que no evita algunas repeticiones; en el esfuerzo interpreta­tivo resultaron inevitables algunas reiteraciones que pue­den llegar a ser imprudentes. Todo lo aquí escrito es de responsabilidad personal. El texto completo no ha sido leído por ningún colega amigo, pero muchos pun­tos difíciles, especialmente los más polémicos, han sido largamente discutidos por muchos y en mu­chas partes. En las Flacso, por ejemplo. Por ello, no son cuestiones originales sino problemas que las cien­cias sociales centroamericanas y la vida política ha venido planteando desde hace tiempo. Las interpreta­ciones personales tampoco buscan la originalidad aun­que estén planteadas, tal vez, provocadoramente. La idea central es de doble faz, la necesidad de la re­volución y la imposibilidad de realizarla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Italicas"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;De nuevo, y para terminar, si hay errores no son só­lo míos. Asumo la culpa como todos los autores sue­len decir tradicionalmente en el prólogo, pero tam­bién la comparto. Mi hijo Edelberto Torres Escobar me ha criticado y ayudado eficazmente en la etapa fi­nal. Numerosos amigos han discutido estos asuntos y a todos les estoy profundamente agradecido, pero son de alguna manera mis cómplices. Tampoco existe ins­titución alguna para agradecer por el tiempo, el apo­yo institucional o el financiamiento otorgados pa­ra preparar el libro. No tuve mecenas de ningún pe­laje. Lo hice trabajando sábados, domingos, feriados y vacaciones, siempre corriendo, fatigando mis ilusio­nes. Ahora lo publico convencido de que para algo puede servir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Notas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Notas"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Notas" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Edelberto Torres-Rivas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Notas" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Guatemala de la Asunción&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Notas" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;Mes de marzo de &lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="Notas" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;    &lt;div id="ftn1" style="mso-element: footnote;"&gt;  &lt;div class="Nmeros" style="tab-stops: -36.0pt;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7621999232471779044#_ftnref1" name="_ftn1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;. Publicado primero en Chile con el título de &lt;span class="Texto"&gt;Centroamérica: pro­cesos y estructuras de una sociedad dependiente&lt;/span&gt; (&lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;1970&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;); con modi­ficaciones sustantivas fue publicado en Costa Rica (&lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;1973&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;) con el título de &lt;span class="Texto"&gt;Interpretación del desarrollo social centroamericano&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Nmeros" style="tab-stops: -36.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="ftn2" style="mso-element: footnote;"&gt;  &lt;div class="Nmeros" style="tab-stops: -36.0pt;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7621999232471779044#_ftnref2" name="_ftn2" style="mso-footnote-id: ftn2;" title=""&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;. Francisco Delich (&lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;2007&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;: &lt;/span&gt;&lt;span class="Nivel2"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Aldus RomanSC&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;109&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"&gt;) indica que la frase es de Kalman Silvert.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Nmeros" style="tab-stops: -36.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-6689428975546666402?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/6689428975546666402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/prefacio-de-revoluciones-sin-cambios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6689428975546666402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/6689428975546666402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/prefacio-de-revoluciones-sin-cambios.html' title='Prefacio de “Revoluciones sin cambios revolucionarios. Ensayos sobre la crisis en Centroamérica” de Edelberto Torres-Rivas'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-dZFysNucQLo/TraDjpXcWpI/AAAAAAAAADw/cmk9BbPaowk/s72-c/Revolucionessincambiosrevolucionarios1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-1135264534735801491</id><published>2011-11-05T05:40:00.000-07:00</published><updated>2011-11-05T05:40:09.386-07:00</updated><title type='text'>Buenas costumbres, Oswaldo Hernández</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Y3z0rhV73j8/TrUucwT7e_I/AAAAAAAAADo/namrQr8CTtc/s1600/Buenasconstumbres1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-Y3z0rhV73j8/TrUucwT7e_I/AAAAAAAAADo/namrQr8CTtc/s320/Buenasconstumbres1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;La intimidad no puede ser obscena. No. No puede serlo. Debe ser críptica. Algo así como un código de conducta del que nadie pueda saber de su existencia. De lo contrario la estructura, la subsistencia, las palpitaciones, el sudor de manos, todo, se volvería angustiosamente insoportable. Y por ello lo íntimo es un resguardo que puede convertirse en costumbre. Vamos, quizá se trate&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;del único lugar en el mundo en el que se pueda admitir que no se está para nada a gusto y aun así seguir con ello, en silencio, no estoicos pero sí conformes. &lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Nos educan para acostumbrarnos. Para ser a lo mejor buenos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Y por lo regular la tarea de lograr este artificio se hace desde un lugar más bien oscuro, lúgubre. Qué nadie se atreva a levantar el interruptor de las luces en lo subrepticio. Que nadie enfoque más allá de las fachadas. Que no se atreva nadie a llegar al interior. &lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Denise Phé-Funchal, por eso, se ha pasado un poco la raya. Se ha saltado ciertas seguridades, algunas barreras, manipulado los candados. Denise, hay que decirlo, ha visto la vida familiar. Y lo ha hecho desde el interior.&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Si la familia es la base de la sociedad, la familia es un error.&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Papá y mamá son esos seres extraños, demasiado codificados, que asechan con sus diálogos internos. Mamá y papá, en cada cuento íntimo de Denise, suelen cumplir la función más exacta de su significación: son contexto, circunstancia. Asfixian. Y desde luego sus consejos, sus conductas, sus apoplejías mentales son sugestivamente imitables. ¿Qué papá, qué mamá, qué familia no proyecta todas sus frustraciones, sueños y bancarrotas en cada uno de los elementos que la conforma? El sistema se afecta por cada una de sus variables. Variables que actúan conforme a sus anhelos, a sus actos sumisos, perplejidades y recuerdos.&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Papá quiere verse en el reflejo de su hijo. Mamá quiere imaginarse así también. Y por ello quieren esculpir y pulir tanto hasta transformar a los niños en espejos un poco deformados. &lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Los niños se coleccionan, se compran, se amoldan, se distribuyen. Y los seres se construyen. Lo dice Denis: “Construir un ser es una tarea inmensa, es pensar en las posibilidades, en las combinaciones que darán vida y argumento a su pequeño cuerpo de calcio y ácido esteárico, es pensar en su voz y en los motivos de su alma. El alma está compuesta de uñas”. &lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Quizá por eso la vida se llena de reclamos y peticiones y, en este libro, de fragmentos y seres seriados, con alguna que otra porción de alma. &lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Denise tiene un talento para crear ausencias, también fantasmas y misterios. De eso se constituyen sus personajes. Y en ello radica su credibilidad.&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Lo que cargan en el interior contrasta con la urbanidad. Con toda la realidad. Salen, buscan existir en alguna calle, logran acaso interactuar, llegar si mucho al patio de la casa, sobrevivir la cotidianidad, pero lo que realmente llevan a cuestas en cada instante, muy conscientes, sobre su cuerpo y también su pensamiento, es el peso que los remite a un hogar, a un sentido de conflicto y pertenencia: los hermanos que ya no están y que hay que reemplazar a toda costa, mamá&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;llorando en una esquina de la casa sin consuelo, las manos de papá cargadas de caricias debajo de los vientres. Los golpes, las cucarachas, los correctos modos de actuar. Las exigencias habituales de la sociedad, ya saben, sonreír, criar niños para tener donde depositar todo lo adverso que hemos tenido que arrastrar, proyectarse, pensar en que los matrimonios pueden ser felices&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Pensar en que algo así es posible.&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="margin-top: 12.0pt; text-align: left;"&gt;Y entonces, regresar a casa. Repetir cada cosa a diario. Tener itinerarios. Distribuir las actividades. Tener intimidad y hacerla habitual. Una costumbre, una buena costumbre hasta que ésta misma consista&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;,&lt;/span&gt; finalmente&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;,&lt;/span&gt; en encontrar nuestros nombres resaltados en las páginas de los obituarios&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;.&lt;/span&gt; Así.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-1135264534735801491?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/1135264534735801491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/buenas-costumbres-oswaldo-hernandez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/1135264534735801491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/1135264534735801491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/11/buenas-costumbres-oswaldo-hernandez.html' title='Buenas costumbres, Oswaldo Hernández'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Y3z0rhV73j8/TrUucwT7e_I/AAAAAAAAADo/namrQr8CTtc/s72-c/Buenasconstumbres1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-3166484241339217355</id><published>2011-10-31T07:41:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T07:41:35.946-07:00</updated><title type='text'>“Buenas costumbres”, por Vania Vargas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:DoNotOptimizeForBrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-LT2QciPZFtk/Tq6zQsriuDI/AAAAAAAAADY/KNLhuvaWg20/s1600/Buenasconstumbres1er.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-LT2QciPZFtk/Tq6zQsriuDI/AAAAAAAAADY/KNLhuvaWg20/s320/Buenasconstumbres1er.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Buenas costumbres&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Denise Phe-Funchal&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;F&amp;amp;G Editores&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: left;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Guatemala, 2011&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;La gente es rara. Nunca he podido &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;acostumbrarme a la idea de que&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;también soy gente, y que a lo mejor&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;confunda mi propia muerte con otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;Rafael Menjívar Ochoa&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; text-align: right;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 9.0pt;"&gt;Cualquier forma de morir&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Interesantes hallazgos resultan de esa extraña costumbre de observar, tan arraigada en sociólogos, escritores y otros miembros de esa especie que, de un salto metafísico alcanzan el nivel de desdoblamiento que les permite convertirse en el gran ojo que se abre y se cierra sobre la sociedad, ese espacio que se vuelve relativamente pequeño a fuerza de patrones de comportamiento que obligan a los seres humanos a repetir sus acciones vitales hasta el infinito. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Uno de tantos roles que desfilan por el círculo de la tradición es el de la mujer: portadora del estandarte de las buenas costumbres a lo largo de las generaciones. Su tarea ha sido repetirlas, transmitirlas, inculcarlas, hacer tratados sobre ellas, metáforas, parábolas aleccionadoras ante la supervisión, claro está, del jefe de la manada, de la familia: ese germen primigenio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;En el momento en el que Denise Phe-Funchal, socióloga y escritora, se lanza en un clavado desde la observación, hacia la personificación de estos fenómenos, en el momento en el que, como un médium, se deja poseer por ellos, es cuando se empiezan a escuchar voces que dictan desde el lado oscuro las coordenadas para develar toda la violencia, todo lo macabro que sirve como base para levantar los cimientos de las “buenas costumbres”, esos pilares sobre los que se funda la sociedad ideal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Es así como desde el mismo título del libro y la circunstancia de su autora empieza el discurso, el guiño para el lector cómplice que no tendrá otra opción que acercarse a esa dimensión en la que nada es lo que parece, asomarse a cualquiera de las 18 narraciones: agujeros que se hacen cada vez más densos, más impredecibles, en la medida del descenso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;“Buenas costumbres” es una recopilación de 18 relatos que son, a su vez, voces en off que acompañan un recorrido de ida y vuelta por los círculos infernales que se vislumbran detrás de la apariencia de rectitud y perfección de la sociedad contemporánea, tan llena de obsesiones y violencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Círculos por los que desfila la gente sin percatarse de que no avanza: la gente tan rara de la que habla en la cita inicial Rafael Menjívar Ochoa, la gente que moldea a golpes las imperfecciones para que se parezcan a la abnegación, al honor, la dignidad, la integridad y la rectitud. La gente que llega a encarnar sus costumbres a fuerza de repetición, la gente tan plena en su humanidad, tan horrenda en su humanidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Los relatos agrupados en este libro están atravesados por esa misma línea invisible, de la que se aferran, además, algunos temas que ya son parte característica de la obra de Phe-Funchal: la muerte: la propia, la ajena, siempre la muerte; la religión y sus vericuetos; la madre castrante, y el amor que detrás de su imagen sublime esconde el temor y el asco: un complejo de Edipo que se repite de mujer en mujer, que la va convirtiendo en el hígado de Prometeo que hay que devorar ad infinitum; o el erotismo que tiene tanto de oscuro, de lucha, de violencia sutil. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;La narrativa de Denise es cuidadosa, exacta. Sus dotes de observadora y escritora no hacen de sus textos una simple transcripción. Más bien, sus historias tienen la astucia de llevar al lector a través de un traslado imperceptible que va desde la realidad al sueño, pasando por la locura. Son relatos que muerden, relatos perversos, pero ante todo inteligentes. A la altura de las grandes narradoras centroamericanas que, a mi parecer, se concentran en El Salvador, ese país al que el oficio escritural y el corazón de Denise Phe-Funchal están íntimamente ligados, el país de Jacinta Escudos y de Claudia Hernández.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;“Buenas&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;costumbres” es así, una recopilación de metáforas que arman una gran metáfora. Es un tratado que habla en realidad de esa vieja costumbre de la ironía, la sonrisa torcida, la malicia. La costumbre de correr el velo y dejar al descubierto lo más sórdido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Quizá buenas costumbres para unos; malas para otros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Si este último fuera su caso, sepa que según René Descartes, es de las malas costumbres de las que surgen los buenos libros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;Vania Vargas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7621999232471779044-3166484241339217355?l=fygeditores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fygeditores.blogspot.com/feeds/3166484241339217355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/10/buenas-costumbres-por-vania-vargas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/3166484241339217355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7621999232471779044/posts/default/3166484241339217355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fygeditores.blogspot.com/2011/10/buenas-costumbres-por-vania-vargas.html' title='“Buenas costumbres”, por Vania Vargas'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-LT2QciPZFtk/Tq6zQsriuDI/AAAAAAAAADY/KNLhuvaWg20/s72-c/Buenasconstumbres1er.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7621999232471779044.post-7152312658659919750</id><published>2011-10-31T07:29:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T07:29:15.907-07:00</updated><title type='text'>Presentación en Quetzaltenango de "El recurso del miedo. Estado y terror en Guatemala"</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: #711012; padding: 20px 20px 20px;"&gt; &lt;div align="center"&gt; &lt;table align="center" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" height="20" id="Table_01" style="border-bottom-width: 0pt; border-left-width: 0pt; border-right-width: 0pt; width: 500px;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" colspan="3" style="color: #939598; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 12px; line-height: 25px;" valign="top" width="524"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" colspan="3" style="color: white; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 10px; line-height: 18px;" valign="top"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;        &lt;td align="center" colspan="3" valign="top"&gt;&lt;div style="background-color: #711012;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/FyGEditores" target="_blank" title="f/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="35" src="http://www.fygeditores.com/emails/CPP13/siganosenFB.gif" width="145" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;  &lt;td align="center" colspan="3" height="30" style="background-color: #711012; font-family: Tahoma,Geneva,sans-serif; font-size: 12px; text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #637bad; border: 1px solid rgb(204, 204, 204); min-height: 30px; padding: 3px;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/share.php?u=http://www.fygeditores.com/emails/recursodelmiedo/RecursodelmiedopresentaXela.htm&amp;amp;ref=top" style="color: white; text-decoration: none;" target="_blank" title="Compartir en Facebook"&gt;&lt;img alt="Compartir en Facebook" border="0" src="http://www.fygeditores.com/emails/FILGUA/2011/comp.png" style="margin-right: 10px;" /&gt;&lt;span class="il"&gt;Compartir&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#711012" colspan="3"&gt;&lt;img alt="Logotipo: F&amp;amp;G Editores" height="53" src="http://www.fygeditores.com/emails/recursodelmiedo/logofgpresenta.gif" width="73" /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#711012" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#711012" style="color: #c9942e; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 9px; line-height: 15px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;F&amp;amp;G Editores&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#711012" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#711012" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#711012" style="color: #ee2e24; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 17px; line-height: 22px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;Le invita a la presentación en&lt;br /&gt;Quetzaltenango del libro&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#711012" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#c8932e" colspan="3"&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/FGRM9789929552395.htm" target="_blank" title="-El recurso del miedo. Estado y terror en Guatemala- de Carlos Figueroa Ibarra"&gt;&lt;img border="0" height="363" src="http://www.fygeditores.com/emails/recursodelmiedo/recursodelmiedoXela.gif" width="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#c8932e" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 22px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;span style="color: #ee2e24;"&gt;Los comentarios estarán a cargo de:&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Norman Vinicio Contreras&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Director de la Casa de la Cultura y&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Figueroa Ibarra.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="center" bgcolor="#c8932e" style="color: #711012; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 22px; line-height: 26px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="center" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Jueves 3 de noviembre de 2011&lt;br /&gt;17:30 horas&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Salón de honor de la&lt;br /&gt;municipalidad de Quetzaltenango&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;a href="https://www.facebook.com/event.php?eid=272689082764015" target="_blank" title="Facebook: Evento público"&gt;&lt;img border="0" height="44" src="http://www.fygeditores.com/facebook/EVENTOS.gif" width="144" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#c8932e" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 18px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;       &lt;div align="center"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;strong&gt;Más información:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.fygeditores.com/FGRM9789929552395.htm" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;u&gt;"El recurso del miedo. Estado y terror en Guatemala" de Carlos Figueroa Ibarra&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;   &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#c8932e" style="color: black; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 9px; line-height: 20px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;Síganos en: &lt;a href="http://www.facebook.com/FyGEditores" target="_blank" title="www.facebook.com/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/facebook.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.youtube.com/FyGEditores" target="_blank" title="www.youtube.com/FyGEditores"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/youtube.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.fygeditores.com/" target="_blank" title="www.fygeditores.com"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/fyg.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="mailto:informacion@fygeditores.com" style="text-decoration: none;" target="_blank" title="Solicitud de información"&gt;&lt;img border="0" height="60" src="http://www.fygeditores.com/emails/mail.png" width="60" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;     &lt;td bgcolor="#c8932e" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt; &lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td bgcolor="#363636" width="50"&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;     &lt;td align="left" bgcolor="#363636" style="color: grey; font-family: Lucida Grande,Geneva,Arial,Helvetica,sans-serif; font-size: 12px; line-height: 18px;" valign="top" width="400"&gt;&lt;div align="left" style="margin: 0px; padding: 0px;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="20" src="http://www.fygeditores.com/emails/spacer.gif" style="display: block; margin: 0pt; padding: 0pt;" width="1" /&gt;Copyright © 2011 F&amp;amp;G Editores. Todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Más información a:&lt;/b&gt; &lt;a href="mailto:informacion@fygeditores.com" style="text-decoration: none;" target="_blank"&gt;       &lt;span style="color: #c9942e;"&gt;&lt;u&gt;informacion@fygeditores.com&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Envío:&lt;/b&gt; Los precios no incluyen gastos de envío.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Forma de pago:&lt;/b&gt; Internacional - Tarjeta de crédito     internacional. 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Estado y terror en Guatemala&quot;'/><author><name>M editando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12134623123490337711</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_9sH9F_s7wdM/Sny_PSC1pvI/AAAAAAAAAAM/-fZNODUEi2c/S220/RaulFigueroaSarti.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
